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Encuentro en México

López Obrador y Sanchéz cruzaron elogios pero no lograron acuerdo sobre la crisis política en Venezuela

La crisis en Venezuela fue el tema que los distanció. México se resiste a pedir elecciones, aunque sigue convocando al diálogo.


No hubo acuerdo sobre Venezuela. El encuentro entre los presidentes de México y España en la CDMX no consiguió acercar las distantes posturas con las que ambos llegaban sobre la crisis en el país sudamericano, sin duda el tema que está marcando el paso de la visita de Pedro Sánchez a Andrés Manuel López Obrador.

 

En círculos diplomáticos se esperaba que el contacto con el jefe de gobierno español llevara a AMLO a una posición un poco más dura con el gobierno de Nicolás Maduro, por lo menos en temas de consenso común, como la crisis humanitaria que azota al país sudamericano. La oportunidad era válida porque Sánchez es el primer líder de un país central de Europa en visitar al mandatario mexicano.

 

No solo no se acercaron las posturas, sino que además se volvió más confusa la española, debido a unas desconcertantes declaraciones del presidente socialista, que habló de la necesidad de constituir un grupo de contacto formado por países europeos y latinoamericanos que puedan propiciar un dialogo entre las dos partes para que se pueda celebrar un proceso de elecciones libre, justo y transparente".

 

Fuentes del ejecutivo mexicano dijeron a LPO que "las posturas son distintas y no hay un plan para acercarlas: vamos a ir separados en este camino".

 

El gobierno español llegaba a este encuentro como adalid en Europa del frente contra Maduro. Pedro Sánchez fue el primer mandatario del viejo continente que dio un ultimátum de ocho días a Maduro para que convoque elecciones presidenciales al que luego se sumaron las principales potencias del continente (Alemania, Francia, Reino Unido) y la propia Unión Europea.


Este mensaje del "dialogo entre las dos partes" contrasta con la firmeza del últimatum (que finaliza el domingo) bajo la amenaza de reconocer como presidente legítimo al presidente de la Asamble Nacional Juan Guaidó y sus declaraciones de este martes en la República Dominicana, donde llamó "tirano" a Nicolás Maduro.

 

México, por el contrario, se ha mantenido firme en su postura neutral, no reconoce ni a Nicolás Maduro ni a Juan Guaidó y aboga por una salida negociada a la crisis política. López Obrador ha vuelto a reivindicar la naturaleza de la política exterior mexicana "aunque algunos no la entiendan" y ha reiterado su intención de recuperar la Doctrina Estrada: resolución pacífica de conflictos, no intervención, respeto a los derechos humanos y autodeterminación de los pueblos.

 


Varios gestos en los últimos días apuntaban a que México y España podían llegar a una posición más cercana desde los extremos en los que se encontraban, pero las esperanzas se han ido disipando durante la mañana y se han confirmado en la comparecencia conjunta de los dos presidentes.

 

Pedro Sánchez por su parte ha defendido la postura del gobierno español "que no quiere quitar ni poner gobiernos, sino encontrar una salida democrática a la crisis política, económica y social que vive Venezuela". No se han vivido momentos tensos durante la conferencia, pero en un turno posterior, Obrador ha respondido que "el dialogo sin condiciones es parte de la democracia".

 

"Que se exploren todas las salidas a la crisis en Venezuela. Y desde luego no descartar la vía democrática, de ninguna forma, pero respetando la decisión de los venezolanos. Esa es nuestra postura. No con desconocimientos a gobiernos o reconociendo a gobiernos, cuando no nos corresponde ese papel. No podemos actuar de esa manera", declaró el mandatario mexicano.

 

Y completó: "Nosotros podemos llegar hasta convocar a las partes al diálogo y ayudar a que se lleve a cabo ese encuentro. Y ojalá y se logre. Y convocamos a todos a buscar una solución pacífica. No violenta. No caer en la provocación, en la violencia. No hay peor cosa que la guerra. Y la política se inventó, entre otras cosas, para evitar la guerra. Y la diplomacia tiene ese encargo fundamental".

 

En el mismo tenor, AMLO recordó el célebre episodio de la Intervención Francesa, donde los conservadores fueron al extranjero a buscar a un príncipe y se desconoció al gobierno legítimo de México, "el gobierno del presidente Benito Juárez". "Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz. Esa es parte de nuestra política exterior", subrayó.

 

"Además, nosotros por razones de geopolítica sostenemos estos principios porque no queremos que gobiernos ajenos, extranjeros, intervengan en asuntos que sólo competen a los mexicanos. Por eso debemos ser cuidados de no intervenir en gobiernos de otros países", insistió Obrador, en referencia a la Casa Blanca y la administración de Donald Trump.

 

Por su parte, al tomar la palabra, el mandatario español aseguró que se fortalecerá las relaciones de amistad entre ambas naciones "en lo cultural, nuestras relaciones políticas y también nuestras relaciones económicas". Y reveló que comparte muchos de los objetivos con el Gobierno de López Obrador, "uno de los fundamentales es la lucha contra la desigualdad".

 

 

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