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Elecciones en España

Pedro Sánchez, el socialista que llegó a presidente contra todo pronóstico y frustró el regreso de la derecha al poder

Pedro Sánchez y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se impusieron en los comicios de este domingo al lograr 123 escaños, un resultado que, pese a que les obliga a buscar pactos para poder gobernar, pocos auguraban hace unos meses.


A fin y al cabo, en 2016 la candidatura encabezada por Sánchez obtuvo elpeor resultado del PSOE en democracia.

Además, el actual presidente del gobierno español no llegó a su cargo hace diez meses a través de las urnas, sino de una moción de censura que puso fin al gobierno conservador de Mariano Rajoy.

Era la primera vez en la historia de España que eso sucedía.

Casado y padre de dos hijas, el camino del político madrileño de 47 años hasta la presidencia del gobierno de España no ha sido fácil.

El último lustro ha sido para el dirigente socialista una carrera de obstáculos en la que pasó de ser la apuesta para salvar al PSOE, a perder el liderazgo de su partido, para después llegar contra todo pronóstico hasta la presidencia de España.

La nueva cara del PSOE
Cuando Sánchez ganó las primarias del PSOE en 2014 era apenas conocido.

Doctor en Economía, profesor universitario y exjugador de baloncesto, se afilió al PSOE a los 21 años, en 1993.

Antes de presentarse a las primarias socialistas se había desempeñado como concejal en el Ayuntamiento de Madrid y diputado.

Financió su campaña para la secretaría general del PSOE mediante crowdfunding. Recorrió con su auto miles de kilómetros para recabar los votos socialistas y dormía en casa de los militantes en los pueblos que visitaba.

Resultó electo secretario general con la misión de salvar a un partido que había perdido la confianza de sus votantes por la gestión de la crisis económica que azotó el país a partir de 2008 y tras la debacle en las elecciones de 2011.

Sin embargo, con él como candidato a la presidencia del gobierno, el PSOE obtuvo los peores resultados de su historia en las elecciones de 2015 y 2016.

Del desahucio político a La Moncloa

Tras las elecciones de diciembre de 2015, en las que el PSOE quedó como segunda fuerza por detrás del conservador Partido Popular (PP), fue propuesto como candidato a presidente del gobierno, pero no obtuvo los apoyos necesarios en el Congreso.

Se trató de la primera investidura fallida en el actual período democrático en España y, posteriormente, fue necesaria la repetición de elecciones.

El PP volvió a ganar y el PSOE quedó segundo. Esta vez fue el candidato conservador el propuesto para la presidencia.

Pero Sánchez se negó a apoyar la investidura de Rajoy y eso, en medio de una guerra interna en su partido, le costó su cargo como secretario general del PSOE el 1 de octubre de 2016 y, posteriormente, él renunció a su acta de diputado.

Cuando parecía desaparecido de la vida política, Sánchez regresó para volver a presentarse a las primarias de su partido.

Fue un momento de gran división en el PSOE, en el que Sánchez se enfrentó a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, quien había defendido una abstención que facilitara la investidura de Rajoy y que España tuviera un gobierno tras meses de parálisis.

Sánchez, sin el apoyo del aparato del partido, usó la misma fórmula que la primera vez que se presentó a las primarias: recorrió los pueblos españoles en su coche.

Con su famoso "no es no" a Rajoy y enarbolando la bandera de la izquierda, logró convencer a las bases socialistas, que lo eligieron de nuevo como su secretario general.

Su llegada al gobierno

Su llegada a la presidencia de España se produjo en junio de 2018, tras sacar del poder con una moción de censura a su predecesor en el cargo, el conservador Mariano Rajoy, cuya imagen estaba seriamente dañada por la corrupción que salpicaba al Partido Popular.

Para ello contó con los votos de Podemos y de los independentistas vascos y catalanes.

Precisamente el apoyo de estos últimos fue usado por los partidos de derecha para atacar a Sánchez y acusarlo de estar traicionando a España y poner en peligro la unidad del país.

Su primer periodo de presidencia duró apenas diez meses ya que los independentistas catalanes -molestos por la negativa de Sánchez a negociar la celebración de un referéndum de autodeterminación- no respaldaron sus presupuestos para 2019, lo que le llevó a convocar elecciones.

Pactos para gobernar
La victoria obtenida en las elecciones de este domingo muestra que la apuesta de Sánchez hizo como presidente por las políticas sociales -con un aumento del salario mínimo de 22% - y su disposición a dialogar para tratar de resolver el conflicto en Cataluña, han convencido a muchos electores.

Ahora, para alcanzar la mayoría de 176 escaños con la que lograr la investidura, el PSOE podría sumar fuerzas con Podemos y con grupos minoritarios del Parlamento, sin depender quizás esta vez de los votos de los independentistas catalanes.

Otra posibilidad sería un pacto entre PSOE y Ciudadanos, aunque el líder de este último partido, Albert Rivera, descartó hace unos meses hacer presidente de nuevo a Sánchez.

Lo cierto es que los partidos de la derecha -PP, Ciudadanos y Vox- se quedan lejos de la mayoría necesaria para lograr la investidura de alguno de sus candidatos.

"¡Hemos hecho que pase!", ha clamado Pedro Sánchez en la noche de este domingo tras conocerse su victoria.

"El PSOE ha ganado las elecciones generales, ¡ha ganado el futuro y ha perdido el pasado!", ha asegurado frente a miles de sus simpatizantes.

El futuro político que muchos no le auguraban a Sánchez hace tan solo un año es hoy una realidad.

2017 Intersab.