Sanae Takaichi, primera ministra de Japón, combina conservadurismo extremo con una agenda social polémica

En El Mundo
octubre 21, 2025
La nueva líder japonesa es una defensora de la procreación, opositora del matrimonio igualitario y mantiene una relación cercana con Donald Trump, en un país con grandes desafíos en igualdad de género

Japón tiene por primera vez a una mujer al frente del gobierno. Sanae Takaichi, de 64 años, asumió el cargo de primera ministra y llamó la atención por su perfil ultraconservador y su agenda social controvertida. Entre sus posturas, se opone al matrimonio igualitario, promueve programas para fomentar la procreación y defiende una visión tradicional sobre los roles de género. Además, mantiene una amistad con Donald Trump y, en su juventud, formó parte de una banda de heavy metal en la universidad, donde tocaba la batería.

Takaichi también sostiene posiciones firmes en materia migratoria, abogando por restricciones estrictas y mostrando una postura crítica hacia la llegada masiva de turistas y la presencia de inmigrantes en Japón. En política exterior, adopta una línea agresiva frente a China y busca fortalecer la alianza con Estados Unidos para promover un Indo-Pacífico “libre y abierto”. Su nombramiento ocurre en un contexto donde Japón ocupa el puesto 118 de 148 países en igualdad de género, según el Informe Global sobre Brecha de Género 2025 del Foro Económico Mundial, siendo el país con peor desempeño en este aspecto dentro del G7.

Nacida en Nara, Sanae Takaichi creció en una familia de clase media: su padre trabajaba en la industria automotriz y su madre en la policía local. Desde joven mostró determinación y esfuerzo, viajando seis horas diarias para estudiar en la Universidad de Kobe. Inició su carrera política en 1993 como independiente, representando a su ciudad natal, y tres años después se unió al Partido Liberal Democrático (PLD). A lo largo de su trayectoria, ocupó cargos relevantes, incluyendo ministra de Comunicaciones Internacionales durante los mandatos de Shinzo Abe.

En lo social, Takaichi defiende que las mujeres no deberían conservar su apellido de soltera tras casarse, aunque ella misma mantiene el suyo en la vida pública, lo que refleja una paradoja en su discurso. Su postura sobre inmigración y turismo extranjero ha generado críticas por su rechazo a la llegada masiva de turistas y su actitud hacia los inmigrantes residentes en Japón. Además, visita regularmente el controvertido Santuario Yasukuni, donde se honra a líderes de la Segunda Guerra Mundial, incluidos criminales de guerra convictos, lo que añade tensión en las relaciones internacionales de Japón.

En el plano internacional, Takaichi mantiene cercanía con líderes conservadores y busca reforzar la alianza con Estados Unidos. Su relación amistosa con Donald Trump es un componente clave de su política exterior. Sin embargo, detrás de su imagen rígida y tradicional, se encuentra un lado personal inesperado: durante sus años universitarios, tocó la batería en una banda de heavy metal, un detalle que contrasta con su perfil político y social.

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