La transferencia de Felipe Loyola al club italiano Pisa representa un importante alivio financiero para Independiente, que atraviesa una situación económica complicada, aunque también significa la pérdida de una de sus figuras principales. Pisa, que ocupa el 19° puesto en la Serie A tras 20 partidos y está en zona de descenso, pagará inicialmente 1.350.000 euros por un préstamo de un año. Además, el acuerdo contempla pagos adicionales que podrían elevar el monto total hasta los 11 millones de euros si se cumplen todas las cláusulas establecidas.
El contrato incluye una obligación de compra por 5.500.000 euros, correspondiente al 70% del pase, que se activará si Loyola disputa al menos un minuto en cinco partidos de liga. Este pago se realizará en tres cuotas a partir de junio de este año. Independiente adquirió el 50% de los derechos económicos del jugador en julio de 2024 por 1.500.000 dólares a Huachipato, club chileno que conservará la otra mitad. Además, Pisa deberá abonar un bono de 150.000 euros si Loyola juega tres partidos, y la opción de compra por el 30% restante del pase se fijó en aproximadamente 4.250.000 euros. Independiente mantendrá un 15% de participación en una posible futura reventa.
Felipe Loyola, de 25 años, llegó a Independiente a mediados de 2024 y desde entonces disputó 62 encuentros, anotó 11 goles y brindó siete asistencias, lo que le valió su convocatoria a la selección chilena. Aunque su rendimiento y el del equipo decayó en la segunda mitad del último año, la llegada del entrenador Gustavo Quinteros revitalizó su nivel. El técnico lamentó públicamente la salida del jugador, aunque reconoció que era una posibilidad esperada: “Trabajamos mucho con Lautaro Millán y Mateo Pérez Curci por si Loyola no está. Son dos opciones muy buenas que pueden hacer su trabajo, y lo pueden hacer muy bien”, afirmó Quinteros.
Independiente planea cubrir la baja de Loyola con su plantel actual, aunque el entrenador solicitó a la dirigencia priorizar la incorporación de un lateral derecho y un delantero. Además, se evalúa la posibilidad de que Ignacio Malcorra ocupe el lugar de Loyola, tras su destacado desempeño en los amistosos contra Peñarol y Everton de Chile.
Por su parte, Pisa, un club con aspiraciones modestas y dificultades económicas, enfrenta el desafío de mantener la categoría en la Serie A con apenas 13 puntos tras 20 jornadas, igualando la puntuación del Hellas Verona, último en la tabla.
En rueda de prensa, Felipe Loyola expresó su entusiasmo por esta nueva etapa: “Estoy contento por este pasito. Cuando decidí venir a Independiente fue con el objetivo de seguir creciendo como jugador. Fue un año y medio hermoso, viví muchas cosas espectaculares dentro del club. Voy con muchas ganas y hambre de demostrar el jugador que soy. El objetivo siempre es crecer”.
El mediocampista también destacó la importancia de jugar en una liga de primer nivel: “Voy a una liga top mundial, con los mejores jugadores del mundo. Es un sueño de niño, una oportunidad hermosa. Se especulan muchas cosas de muchos clubes, pero esta fue la opción concreta. Me tocó jugar en tercera división y cuando todos te dan por muerto, es cuando uno saca la garra. Siempre en mi carrera fue así”.
Esta operación no solo implica la salida de una pieza clave para el esquema de Gustavo Quinteros, sino que también ofrece a Independiente un respiro en la gestión de sus compromisos económicos, manteniendo además la posibilidad de obtener beneficios futuros vinculados a la carrera europea de Felipe Loyola.




