Espionaje: cámaras instaladas en 2018 y desactivadas en 2019 en despachos oficiales

En Destacadas
enero 22, 2026
El Gobierno de Entre Ríos confirmó la existencia de cámaras ocultas en oficinas oficiales, instaladas por orden del exsecretario general Edgardo Kueider en 2018 y desactivadas en 2019, según fuentes c

El Gobierno provincial informó el miércoles sobre el hallazgo de cámaras ocultas en los despachos del gobernador Rogelio Frigerio y del secretario General de la Gobernación, Mauricio Colello, lo que provocó repercusiones a nivel provincial y nacional ante la sospecha de espionaje. Sin embargo, allegados al exsecretario general de la Gobernación durante la gestión de Gustavo Bordet, el exsenador nacional Edgardo Kueider, indicaron a Análisis que la instalación de esas cámaras fue ordenada por el propio Kueider a principios de 2018 y que fueron desactivadas en febrero de 2019.

La medida se tomó para controlar movimientos inusuales en las oficinas cuando los funcionarios no estaban presentes. Según explicaron, el entonces gobernador Bordet solicitó a Kueider que instalara una de las cámaras en su despacho porque “estaba cansado de encontrar los papeles que dejaba acomodados de una forma, al mediodía, y que estaban de otra manera en horas de la tarde”. Esa cámara fue una de las halladas en la oficina de Frigerio, lo que generó indignación y rechazo desde distintos sectores políticos que inicialmente interpretaron el hallazgo como una tarea de espionaje reciente.

El sistema consistía en cámaras analógicas básicas, disimuladas en sensores de movimiento y conectadas por cables a un DVR ubicado en una oficina contigua a la Secretaría General. Una fuente consultada detalló que “son cámaras analógicas, de esas que van cableadas. Para instalarlas hay que levantar zócalo, agujerear paredes, pero no tenían conexión a internet, sino que iban directo a un disco rígido, que en su momento se lo llevó el propio Kueider”. Además, aclararon que “después que lo hackearon a Kueider, desconectamos todo. Eso quedó ahí desconectado, por siempre”.

Desde febrero de 2019, aunque las cámaras permanecieron instaladas, dejaron de funcionar porque los cables quedaron sueltos y el DVR fue retirado. Había una cámara en la antesala, otra en la oficina del secretario General, una en el pasillo entre ambos despachos y otra en el despacho del gobernador. Todas reportaban al DVR instalado donde también se guardaba la caja fuerte con los gastos reservados, cuyo video fue difundido el año pasado en medios nacionales durante investigaciones vinculadas a Kueider.

Actualmente, Edgardo Kueider se encuentra con prisión domiciliaria en Luque, Paraguay, por causas relacionadas con supuesto contrabando de dólares, y está vinculado a investigaciones sobre la empresa Enersa y la firma Securitas. Kueider siempre negó haber formado parte del directorio de Enersa, empresa que pagaba un canon mensual a Securitas, cuyo empresario Claudio Tórtul está denunciado por presunto pago de coimas para renovar contratos de seguridad.

Sorprende que estas cámaras, descritas como “aparatitos de unos 10 centímetros de alto”, hayan estado a la vista durante dos años sin ser detectadas por el equipo de seguridad de Frigerio. Una fuente señaló: “Está claro que nadie de seguridad de Frigerio se dio cuenta de la existencia de estas cámaras, que estaban a la vista de cualquiera. Solo había que levantar un poco la cabeza y observar unos minutos”. Además, recordaron que en diciembre de 2015, al asumir Bordet, se hallaron micrófonos en la oficina del entonces designado ministro de Gobierno, Mauro Urribarri, que se atribuyeron a órdenes del exgobernador Sergio Urribarri, pero destinados a su antecesor, Adán Humberto Bahl.

En enero de 2019, Edgardo Kueider recibió un correo anónimo con un video adjunto que también fue enviado a Sergio Urribarri, presidente de la Cámara de Diputados de Entre Ríos. El material mostraba imágenes captadas por las cámaras de su propio despacho, donde se veían movimientos de dinero en fondos reservados que Kueider administraba para el gobernador Bordet. El funcionario se alarmó porque solo él tenía acceso a esas cámaras a través de su teléfono celular. El remitente anónimo amenazaba con tener más material.

En ese momento, se renovaba la presidencia de la Cámara de Diputados y existía un acuerdo para no reelegir a Urribarri, aunque finalmente continuó en el cargo. Kueider interpretó la extorsión como vinculada a esa situación y sospechó que el grupo Octógono estaba detrás del hackeo. Denunció el hecho ante el procurador general Jorge Amílcar García y se reunió con Facundo Cabrera, líder del grupo Octógono, para analizar el video y organizar un encuentro con Urribarri. En esa reunión, Urribarri negó cualquier relación con los videos y afirmó que se trataba de un intento de perjudicar al peronismo y generar conflictos entre él y Bordet.

Posteriormente, Kueider habló con el fiscal de Estado Julio Rodríguez Signes y entregó el video, preocupado por que las imágenes se difundieran públicamente, ya que mostraban al legislador repartiendo fondos reservados. Aunque hizo la denuncia en Fiscalía, la causa no avanzó y fue archivada, en parte porque Kueider presentó un video editado que omitía escenas comprometedoras. Se sospecha que el urribarrismo y el grupo Octógono tuvieron participación en el episodio.

Analisis