Murió Lucien Müller, entrenador y exjugador de Real Madrid y Barcelona, a los 91 años.

En Deportes
enero 25, 2026

La carrera de Lucien Müller en el fútbol profesional español incluyó pasos decisivos y momentos que marcaron a equipos y aficionados. Entre sus contribuciones más recordadas figura el ascenso del RCD Mallorca a la Primera División en la temporada 1982/83, evento que transformó la historia reciente del club y consolidó su estatus entre los referentes del balompié nacional. Este hecho representa solo una parte de la huella que dejó Müller, tanto como entrenador como en su etapa de futbolista. Según informó el RCD Mallorca, este martes se confirmó el fallecimiento de Müller a la edad de 91 años, quien, además de técnico, fue jugador en clubes de primera línea como el Real Madrid y el FC Barcelona.

Tal como consignó la entidad balear en un comunicado oficial, Müller nació en Bischwiller (Alsacia) y llegó al Mallorca en diciembre de 1981, en reemplazo de Antonio Oviedo. Durante su gestión, la institución logró el ansiado regreso a la máxima categoría del fútbol español, hecho que revitalizó a la afición y quedó grabado en la memoria colectiva de los seguidores del Mallorca. El medio detalló que su labor abarcó también un segundo periodo, cuando asumió la dirección del equipo durante los últimos trece partidos de la temporada 1987/88 en sustitución de Serra Ferrer, aunque en esa ocasión no logró evitar el descenso.

El comunicado del RCD Mallorca subrayó que, entre los aspectos más valorados del legado de Müller, se menciona el liderazgo que ejerció y la seguridad que transmitió al plantel en etapas de presión y definiciones clave para la entidad. Tras su paso por el fútbol francés, donde colgó las botas en el Stade de Reims, Müller inició una extensa carrera como entrenador. De acuerdo con la información proporcionada por el club, además de su trabajo en el Mallorca, el técnico francés dirigió al CD Castellón, Burgos CF, Real Zaragoza, el propio FC Barcelona y el Real Mallorca.

La trayectoria de Müller como jugador también dejó huella en el fútbol español. El medio señaló que fichó por el Real Madrid en julio de 1962, periodo en el que el club blanco se encontraba inmerso en la reconstrucción de su plantilla. Tres años más tarde, Müller pasó al FC Barcelona, donde también defendió la camiseta durante tres temporadas, consolidando su perfil de mediocampista influyente en ambos equipos. Sus aportaciones tanto en el césped como en los banquillos quedaron reconocidas ampliamente por los clubes en los que trabajó.

El aporte de Müller al Mallorca fue especialmente significativo. El ascenso de 1983 bajo su mando resultó determinante para el devenir del club y es valorado por la generación de aficionados que vivió aquella etapa. Según publica el RCD Mallorca, la entidad considera a Müller como una de las figuras más representativas de su historia moderna y destaca tanto sus logros deportivos como la marca personal que imprimió a su paso por el equipo.

El club mallorquín recordó además la etapa en la que Müller gestionó la plantilla en momentos de especial dificultad, incluyendo la salvación en partidos definitivos y los desafíos para competir en la élite del fútbol español. El comunicado hace referencia a su capacidad para asegurar el compromiso y la unidad del vestuario, aspectos que se tradujeron en capacidad de reacción ante situaciones complejas.

La extienda trayectoria de Müller en los banquillos españoles se consolidó a partir de su experiencia previa en Francia, donde se formó como futbolista y posteriormente como técnico. Tras retirarse como jugador en el Stade de Reims, fue sumando experiencia a través de distintos equipos españoles, lo que le permitió conocer las particularidades del fútbol local y adaptarse a diferentes plantillas a lo largo de los años. Según detalló el RCD Mallorca, su trabajo abarcó tanto tareas tácticas como labores de motivación y gestión de grupos, lo que le valió el reconocimiento de sus dirigidos y de los principales clubes por los que pasó.

En el repaso elaborado por la entidad balear, se recordó el impacto que tuvo la conducción de Müller en el vestuario, especialmente en la campaña que devolvió al equipo a la Primera División. El club destacó la persistencia y la determinación con la que afrontó su doble etapa en el banquillo bermellón, así como su preparación y bagaje profesional tras años de competición en el más alto nivel.

El homenaje de despedida publicado por el equipo refleja la valoración que consiguió Müller por parte de la afición y la directiva del Mallorca. La noticia de su fallecimiento evoca el recuerdo de una figura central para la historia reciente del club, reconocida tanto por los éxitos deportivos obtenidos como por el impacto humano y profesional que supo transmitir a lo largo de su trabajo.

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