La industria argentina inicia el 2026 con señales de alerta máxima: el 15,1% de las empresas planea achicar su plantilla de trabajadores en el primer trimestre. Según el INDEC, el 52,3% de los industriales señala la “insuficiencia del mercado interno” como el gran freno a la producción, en un contexto donde el 54,1% de las fábricas admite tener pedidos “por debajo de lo normal” y una parte importante del sector ya evalúa recortar las horas de trabajo
El panorama para el sector manufacturero argentino en el inicio del nuevo año se presenta con un marcado sesgo defensivo. Según los datos arrojados por la última Encuesta de Tendencia de Negocios elaborada por el INDEC en diciembre de 2025, el 15,1% de las empresas industriales ya anticipa una reducción en su dotación de personal durante el primer trimestre de 2026. Este indicador es el reflejo directo de un escenario dominado por la caída sostenida del consumo y la ausencia de señales claras de recuperación en el corto plazo.
El informe oficial revela que el principal obstáculo para el crecimiento no reside en factores externos, sino en la debilidad del mercado doméstico. De hecho, más de la mitad de las firmas relevadas (52,3%) identificó a la «insuficiencia del mercado interno» como el factor determinante que limita sus niveles de producción. Esta cifra consolida una tendencia de deterioro respecto a mediciones previas, ubicando a la demanda local como el condicionante absoluto de la actividad fabril.
Factores limitantes y debilidad de la demanda
Aunque en menor medida, otros componentes también presionan sobre la estructura de costos y planificación de las empresas. La competencia de productos importados fue señalada por el 11,4% de los industriales, mientras que la falta de demanda externa y la incertidumbre económica general se ubicaron en torno al 6%. Resulta llamativo que problemáticas que antes eran centrales, como las restricciones financieras, la escasez de insumos o las fallas en el equipamiento, hoy posean una participación marginal frente a la preocupación central por las ventas.
La falta de tracción del consumo se traduce de forma lineal en la salud de las carteras de pedidos. El relevamiento de diciembre fue tajante: el 54,1% de las compañías industriales consideró que su nivel de pedidos estaba «por debajo de lo normal». En el otro extremo, apenas un 3,6% de las fábricas logró situarse por encima del promedio, dejando un balance neto ampliamente negativo que condiciona cualquier plan de expansión.
Expectativas y ajuste de jornada laboral
Las perspectivas para el trimestre que comprende los meses de enero, febrero y marzo no permiten vislumbrar un cambio de rumbo. Casi el 30% de las empresas proyecta una nueva caída en los pedidos internos, mientras que el resto apuesta por una estabilidad estancada.
Este escenario de contracción ha llevado a las empresas a adoptar medidas de ajuste que van más allá de las desvinculaciones. Una de cada cinco firmas planea reducir las horas trabajadas por su personal actual, una estrategia de contención de costos ante la capacidad ociosa de las plantas. En definitiva, los datos del INDEC describen una industria que opera con márgenes extremadamente ajustados, tomando decisiones defensivas para sobrevivir a un ciclo económico marcado por la apatía de la demanda.





