Martín Palermo habló sobre el inicio de su distanciamiento con Juan Román Riquelme en Boca

En Deportes
febrero 10, 2026
El exdelantero reconoció que la relación con Riquelme cambió después de 2008 y que nunca hubo intentos de acercamiento para entender lo ocurrido.

La relación entre Martín Palermo y Juan Román Riquelme, dos íconos de Boca Juniors, fue tema de debate durante años debido a la diferencia entre sus éxitos deportivos y la distancia personal que se instaló posteriormente. En una entrevista con Juan Pablo Varsky para Clank!, Palermo fue consultado sobre si existió algún episodio que marcó un quiebre en su vínculo con Riquelme, actual presidente del club.

Palermo admitió: “No sé qué episodio pudo haber cambiado, pero sí después del 2008 cambió la relación. Ya no era el vínculo que teníamos de antes, antes éramos muy cercanos”. Además, recordó que la cercanía se mantuvo cuando viajaron juntos a Japón para enfrentar al Real Madrid, pero aclaró que “ninguno buscaba complicidad de nada, de qué había pasado. No, no hubo eso”, descartando que hubiera un motivo puntual para el distanciamiento.

Durante más de siete años, Palermo y Riquelme formaron una dupla goleadora que llevó a Boca a ganar cuatro títulos locales —entre ellos los Torneos Apertura de 1998, 2000 y 2008, y el Clausura 1999—, además de cuatro títulos internacionales: las Copas Libertadores de 2000 y 2007, la Intercontinental de 2000 y la Recopa Sudamericana de 2008.

Los primeros años tras la llegada de Palermo en 1997, proveniente de Estudiantes de La Plata, estuvieron marcados por una relación cercana y de compañerismo. Bajo la dirección de Carlos Bianchi, que supo manejar un plantel lleno de figuras, Boca vivió una etapa dorada. Palermo y Riquelme no solo compartieron vestuario en Boca, sino también en la selección argentina dirigida por Marcelo Bielsa, consolidando una sociedad que trascendía lo futbolístico.

En enero de 2001, Palermo fue transferido a Villarreal, y aunque la distancia física se impuso, mantuvieron algunos lazos. Por ejemplo, cuando Riquelme llegó al club español, alquiló la casa que Palermo tenía en la ciudad. El propio Palermo recordó: “Después que yo me fui, él vivió un año en Villarreal, en una casa que yo tenía”.

A pesar de jugar en distintos equipos en España, sus caminos se cruzaron nuevamente cuando Riquelme regresó a Boca en 2007. Sin embargo, el distanciamiento se hizo visible en varios momentos públicos. El 12 de abril de 2010, durante la goleada de Boca 4-0 a Arsenal, Riquelme asistió a Palermo para que este marcara su gol número 219 con la camiseta azul y oro, superando así la marca histórica de Roberto Cherro. A pesar de la importancia del momento, Riquelme no participó en la celebración.

La despedida de Palermo en junio de 2011 y su partido homenaje el 4 de febrero de 2012 en la Bombonera también evidenciaron la distancia entre ambos ídolos. Riquelme no estuvo presente y Palermo fue claro al explicar el motivo: “No lo invité porque no teníamos una buena relación”. Tres años después, coincidieron en la despedida de Sebastián Battaglia, donde compartieron el campo de juego nuevamente.

Aunque la distancia personal fue notoria, para los hinchas de Boca la huella que dejaron juntos en la cancha sigue intacta. A pesar de los desencuentros, tanto Palermo como Riquelme reconocieron públicamente las virtudes y logros del otro, aunque la amistad de los primeros años nunca se reconstruyó.

En la misma entrevista, Palermo también habló sobre su relación con Guillermo Barros Schelotto, recordando que “íbamos al colegio juntos. Desde Inferiores jugábamos los clásicos Estudiantes-Gimnasia a muerte. Nos cruzábamos en los boliches y nos queríamos pelear”.

Sobre su experiencia como técnico, contó que “el dejar afuera o sacar del equipo a alguien me afectaba. Me veía todo el tiempo reflejado en lo que me pasaba a mí en esa sensación de no jugar”.

Finalmente, relató sus vivencias en Fortaleza, donde peleó el descenso: “En esos tres meses viví cosas en muy poco tiempo. Era cada tres días jugar, cosas desde lo emotivo, lo emocional… Cosas que se lograron sin pensar que se podían hacer de esa manera. Conseguir enseguida los resultados y respuestas de los jugadores fue una conexión muy rápida. Viví algo que el fútbol todavía no me había hecho vivir. Era un desgaste desde lo mental que te llevaba a tomar decisiones permanentemente. Era ganar, ganar para salir de la zona del descenso”.

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