El Centro Argentino de Meteorólogos (CAM) advirtió sobre una reducción inminente de personal que podría afectar a más del 20% de la planta del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Esta medida, impulsada en el marco de las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei, pone en riesgo una infraestructura técnica con 153 años de historia y debilita la capacidad de previsión ante desastres naturales en todo el país.
El recorte impactaría especialmente en las áreas técnicas y en el cuerpo de observadores meteorológicos, quienes son responsables de mantener la red de observación básica para toda la información climática de Argentina. La presidenta del CAM, Carla Gulizia, señaló que una reducción de esta magnitud forzaría el cierre de estaciones en puntos estratégicos, dejando al país “a ciegas” y afectando directamente la operatividad del Sistema de Alerta Temprana.
Desde el Ministerio de Defensa negaron la existencia de un plan de despidos masivos inmediatos, aunque confirmaron que está en marcha un “proceso de modernización” solicitado por el área de Desregulación, liderada por Federico Sturzenegger. Sin embargo, especialistas advierten que cualquier transición hacia estaciones automáticas requiere, según estándares internacionales, al menos dos años de mediciones simultáneas con personal presente para garantizar la calidad de los datos.
La crisis en el organismo no es nueva. Durante 2024 ya se registraron 77 despidos, lo que provocó modificaciones en los planes de trabajo de las estaciones y una pérdida considerable de capacidad técnica. A esto se suma la polémica por la designación de Antonio Mauad al frente del SMN, un militar retirado cuya idoneidad ha sido cuestionada por profesionales del sector debido a su falta de formación específica en ciencias de la atmósfera.
Actualmente, Argentina cuenta con 115 estaciones de observación, una cifra que los expertos consideran insuficiente para la extensión del territorio nacional. La degradación del servicio no solo afectaría la seguridad civil ante tormentas u olas de calor, sino que también tendría consecuencias económicas graves al perderse información estratégica para sectores como el agro, la energía, la minería y la aviación.
En señal de protesta, el pasado 19 de marzo, trabajadores y especialistas realizaron un “paraguazo” para visibilizar el conflicto y defender la importancia de la inversión en meteorología para proteger la vida de la población.





