El Cristo de los futbolistas, el único santo que esconde dos escudos de equipos españoles y sale en procesión cada Viernes Santo.

En Deportes
abril 03, 2026

La Semana Santa es una de las celebraciones más arraigadas y significativas en la cultura hispana, un periodo marcado por la fe, la tradición y la introspección. Más allá de ser un momento de recogimiento espiritual, la Semana Santa también ha dejado huella en otros ámbitos de la sociedad, incluido el deporte, donde se pueden encontrar numerosas historias que vinculan la religión con el fútbol. En España, la relación entre hermandades y clubes es especialmente visible en ciudades como Sevilla, donde la devoción religiosa y la pasión futbolística comparten un espacio importante en la vida cotidiana. Además, hay un santo, al que se conoce como el Cristo de los futbolistas, que tiene dos escudos escondidos y fue esculpido por un español.

La imagen religiosa se encuentra ubicada en la Catedral de Buenos Aires y es venerada por fieles e hinchas del fútbol argentino. Este Cristo no solo tiene un significado especial por su relación con figuras destacadas del fútbol, sino también por su origen, estrechamente ligado a Sevilla y a su Semana Santa. Según la tradición, su historia involucra a dos jugadores campeones del mundo, a escultores reconocidos y hasta al Papa Francisco, quien fue cardenal en Buenos Aires y es un apasionado seguidor del club San Lorenzo de Almagro.

El origen de esta imagen se remonta a finales de los años setenta. Después de conquistar la Copa del Mundo en Argentina en 1978, los futbolistas Héctor Scotta y Daniel Bertoni llegaron a Sevilla para jugar en el equipo de la ciudad. Compartieron vestuario con Pablo Blanco, centrocampista que había sido amigo de la infancia del escultor Luis Álvarez Duarte. Esta relación de amistad fue clave para que Scotta y Bertoni, que venían de una temporada destacada con 16 goles cada uno, encargaran a Álvarez Duarte una talla de un Cristo Cautivo inspirada en el Cristo del Amor de Sevilla. El objetivo era llevar consigo un símbolo de la devoción y la cultura sevillana a Buenos Aires, ciudad donde ambos tenían profundas raíces y donde el fútbol forma parte esencial de la identidad colectiva.

Una procesión de Semana Santa (AP Foto/Manu Fernandez)

La escultura, elaborada en cedro libanés y de una altura de 1,87 metros, permaneció en el taller del imaginero durante diez meses. La obra fue resultado de un pedido especial, y su valor fue considerado incalculable por los propios futbolistas, quienes nunca quisieron desvelar el coste económico, subrayando siempre su importancia espiritual y emocional. Al proyecto se sumaron otros campeones del mundo argentinos, como el arquero Ubaldo Matildo Fillol, Osvaldo Ardiles, Alberto Tarantini y Mario Alberto Kempes. Esta participación colectiva le otorgó a la imagen el nombre de “Cristo de los futbolistas”, debido al fuerte vínculo que guarda con varias generaciones de jugadores argentinos.

El viaje de la escultura desde Sevilla hasta Buenos Aires también estuvo rodeado de simbolismo. El traslado se realizó a través del aeropuerto de San Pablo en Sevilla, y la imagen viajó en un avión de la Fuerza Aérea argentina hasta la capital sudamericana. Desde 1981, el Cristo de los futbolistas se venera en la Catedral de Buenos Aires y cada Viernes Santo sale en procesión por las calles de la ciudad, acompañado por la devoción de fieles y seguidores del fútbol, que ven en la talla un símbolo de fe y pasión compartida.

Un momento destacado en la historia de esta imagen fue su bendición por Monseñor Keegan, quien había quedado impresionado por el Cristo del Gran Amor en una visita a Sevilla. A lo largo de los años, la imagen ha recibido la veneración de miles de personas, incluido Jorge Bergoglio, el entonces cardenal de Buenos Aires y posterior Papa Francisco, reconocido por su fervor religioso y su pasión futbolística, especialmente por San Lorenzo de Almagro, equipo del que también era seguidor Héctor Scotta.

‘Viva el Paso Blanco’ o ‘viva el Paso Azul’ son algunos de los vítores que se pueden escuchar durante estas fiestas, en las que el viajero vive una experiencia única y espectacular gracias a sus Desfiles Bíblico-Pasionales

Los escudos escondidos en el santo

El tiempo que Scotta y Bertoni pasaron en Sevilla fue breve, pero suficiente para dejar una huella profunda. La talla encargada es una muestra de ese vínculo y, además, guarda un detalle muy particular: en el interior de la escultura, el imaginero Luis Álvarez Duarte, fallecido en 2019, talló un escudo del Sevilla FC, cumpliendo el deseo de Scotta y Bertoni, quienes en ese momento formaban parte del club nervionense. No obstante, Álvarez Duarte, quien era aficionado del Betis, también dejó grabado discretamente el escudo de su equipo, mezclando así la devoción futbolística y religiosa en una misma obra.

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