El FMI advierte que la guerra en Medio Oriente elevará la inflación y desacelerará el crecimiento global

En Economía
abril 07, 2026
La directora del FMI, Kristalina Georgieva, señaló que el conflicto en Medio Oriente afectará negativamente la economía mundial, aumentando los precios y reduciendo el crecimiento previsto para los pr

El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó que la guerra en Medio Oriente acelerará la inflación y ralentizará el crecimiento económico mundial, en un contexto de creciente incertidumbre antes de la publicación de nuevas previsiones globales la próxima semana. La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, afirmó en declaraciones a Reuters que, sin el conflicto, el FMI habría proyectado una mejora en la actividad económica global, con estimaciones previas que situaban el crecimiento en 3,3% para 2026 y 3,2% para 2027.

“Si no hubiéramos tenido esta guerra, habríamos visto una ligera revisión al alza de nuestras previsiones de crecimiento. En cambio, ahora todo apunta a un aumento de los precios y a un crecimiento más lento”, indicó Georgieva el lunes. La directora explicó que el impacto del conflicto ya se refleja en las perspectivas de inflación y crecimiento, y que incluso en un escenario de resolución rápida, el efecto negativo persistirá en las proyecciones.

“Incluso un pronto fin de las hostilidades y una recuperación bastante rápida darían lugar a una revisión a la baja ‘relativamente pequeña’ de la previsión de crecimiento y a una revisión al alza de su previsión de inflación”, sostuvo. Además, advirtió que una prolongación de la guerra agravaría el impacto sobre la economía mundial: “Si la guerra se prolongara, el efecto sobre los precios y la actividad económica sería mayor”.

En paralelo, Georgieva informó que el FMI recibió solicitudes de ayuda financiera de algunos países afectados por el contexto internacional, aunque no detalló cuáles. El organismo evalúa mecanismos para responder a esas necesidades y podría ampliar algunos programas de préstamo existentes para satisfacerlas.

En un documento elaborado días atrás por el economista jefe del Fondo y varios departamentos internos, el FMI definió la situación como “un nuevo shock global” que interrumpe la recuperación de economías que comenzaban a estabilizarse tras crisis recientes. El informe advirtió que los países directamente involucrados sufren daños de largo alcance en infraestructura y sectores productivos.

El principal canal de transmisión del impacto económico es el encarecimiento de la energía. Según la Agencia Internacional de Energía, el cierre parcial del estrecho de Ormuz y los daños a la infraestructura regional alteraron el mercado internacional del petróleo. El FMI señaló que para los países importadores, este aumento de precios funciona como un impuesto sobre los ingresos nacionales.

Cerca del 30% de la producción mundial de petróleo y el 20% del gas natural licuado transitan por el estrecho de Ormuz, lo que expone a economías de África y Asia. En Asia y Europa, principales importadores, el aumento de los costos energéticos genera el mayor impacto. Este encarecimiento también repercute en Medio Oriente, África, Asia-Pacífico y América Latina, donde se combina con subas en alimentos y fertilizantes y condiciones financieras más restrictivas. El FMI advirtió que los países de bajos ingresos enfrentan mayores riesgos de inseguridad alimentaria.

“Los habitantes de los países de ingreso bajo son quienes corren el mayor riesgo cuando suben los precios”, indicó el organismo. Además, las cadenas de suministro globales sufren disrupciones: las rutas marítimas se desvían, elevando costos de transporte y seguros y provocando demoras en las entregas. El tráfico aéreo en centros del Golfo también presenta interrupciones, afectando el turismo y el comercio internacional.

El conflicto impacta además el comercio de fertilizantes, ya que cerca de un tercio del suministro global transita por el estrecho de Ormuz. Esta situación coincide con la temporada de siembra en el hemisferio norte, presionando los precios de los alimentos. En el plano financiero, el FMI señaló un aumento de la volatilidad: las bolsas globales registraron caídas, los rendimientos de los bonos subieron y las condiciones financieras se volvieron más restrictivas, aunque sin una liquidación masiva como en crisis anteriores.

El organismo destacó que el impacto es desigual entre países. Algunos exportadores de materias primas fortalecen sus cuentas fiscales y externas, mientras otros enfrentan mayores presiones sobre sus balanzas de pagos y el costo de vida.

(Con información de REUTERS)

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