Nahir Galarza concedió una extensa entrevista desde la Unidad Penal de Mujeres donde cumple prisión perpetua por el asesinato de Fernando Pastorizzo en Gualeguaychú. A casi nueve años del hecho, la joven habló sobre su vida en la cárcel, su condena y las secuelas emocionales que arrastra desde entonces. “Soy responsable de quitarle la vida a una persona”, afirmó, marcando uno de los reconocimientos más claros que ha hecho desde que fue condenada en 2018.
Durante más de una hora, Galarza repasó distintos aspectos de su historia, desde la relación que mantuvo con Pastorizzo hasta su rutina diaria en prisión. Actualmente tiene 27 años y se encuentra cursando el último año de Psicología Social, además de participar en cursos de cocina, gestión jurídica y actividades físicas como yoga y gimnasia. Explicó que la educación es un pilar fundamental para sobrellevar el encierro y que sus estudios le han permitido comprender mejor su personalidad y su pasado.
La notoriedad que adquirió el caso la acompañó incluso dentro de la cárcel. Muchas de sus compañeras ya tenían una imagen formada sobre ella antes de conocerla personalmente, y varias admitieron que esperaban una persona “re asquerosa” o “cerrada”. Sin embargo, con el tiempo esas percepciones cambiaron y Galarza logró construir amistades profundas, aunque la dinámica de la prisión perpetua implica despedidas constantes cuando otras internas recuperan la libertad.
En cuanto a su vida sentimental, reveló que mantuvo relaciones de pareja durante su estadía en prisión, lo que le permitió entender qué es una relación saludable y diferenciar entre apego emocional y respeto mutuo. Sobre su vínculo con Pastorizzo, insistió en que nunca tuvieron un noviazgo formal, sino una relación intermitente con períodos de distanciamiento y reconciliación, marcada por una fuerte dependencia emocional. “Hoy puedo saber que amor es otra cosa”, dijo, y reconoció que a pesar de saber que la relación era dañina, no encontraba herramientas para romperla.
Respecto a la madrugada del 29 de diciembre de 2017, cuando ocurrió el crimen, Galarza se mostró cautelosa y evitó reconstruir los hechos en detalle. Afirmó que el paso del tiempo afectó sus recuerdos y que no estaba segura de que volver a contar la historia sirviera de algo, dado que su condena está firme. Sin embargo, reiteró en varias oportunidades que asume la responsabilidad por la muerte de Pastorizzo.
Sobre las distintas versiones que dio durante la investigación judicial, explicó que su primera confesión fue influenciada por el consejo de su abogado de entonces, y que se encontraba emocionalmente desbordada y en estado de shock tras conocer la muerte de Pastorizzo. Reconoció que muchas de sus declaraciones fueron parte de estrategias legales, pero aseguró que nada de lo que diga ahora cambiará su situación judicial. “Mi condena está firme. Nada de lo que diga ahora va a cambiar nada”, concluyó.




