Un estudio realizado por la plataforma de empleo Bumeran reveló que el 51% de los trabajadores en Argentina no volvería a elegir el mismo trabajo si pudiera comenzar de nuevo, mientras que el 49% restante lo haría. Estos datos reflejan una tendencia descendente en la percepción positiva del empleo en el país en los últimos años.
Según el informe "Enamorados del trabajo", solo el 58% de las personas encuestadas tiene una opinión favorable sobre su trabajo, mientras que el 30% lo valora negativamente y un 12% lo califica como neutro. Esta cifra ha experimentado una disminución sostenida, ya que en 2023 el 78% de los trabajadores argentinos tenía una percepción positiva de su empleo, porcentaje que descendió al 59% en 2024 y se sitúa actualmente en un 58%.

El estudio también reveló diferencias en la percepción del trabajo según la franja etaria. Mientras que el 61% de las personas mayores de 50 años afirmó que volvería a elegir su ocupación actual, esta cifra disminuye al 54% entre los menores de 30 años. En el grupo de entre 30 y 50 años, el 53% no volvería a elegir su trabajo actual, frente al 47% que sí lo haría.
En cuanto a la valoración general del empleo, el 47% de los argentinos afirma que le gusta su trabajo, mientras que un 11% se declara enamorado de lo que hace. Sin embargo, un 21% manifiesta que no le gusta su empleo, un 12% le resulta indiferente y un 9% directamente asegura odiarlo, lo que significa que más de 4 de cada 10 trabajadores tienen una percepción neutra o negativa sobre su ocupación.

En cuanto a las razones por las que algunas personas valoran positivamente su empleo, el 57% señala que disfruta lo que hace, el 12% considera que su trabajo aporta tanto a la organización como a la sociedad y otro 12% destaca el ambiente laboral. Por otro lado, entre aquellos que tienen una opinión negativa sobre su empleo, la principal razón es el salario insuficiente, seguido por no disfrutar lo que hacen o el lugar donde trabajan.
El informe también revela que el 72% de los trabajadores argentinos seguiría trabajando incluso si no necesitara hacerlo por razones económicas, aunque este porcentaje ha experimentado una leve baja en comparación con años anteriores. Entre las principales motivaciones para continuar trabajando sin presión económica, se destaca que el problema no es el hecho de trabajar en sí, sino hacer algo que no les gusta, seguido por disfrutar del trabajo y no imaginar una vida sin ocupación.
Otro dato interesante es que el 28% de las personas encuestadas afirma que trabajarían con más libertad en los horarios si no tuvieran condicionamientos económicos, seguido por emprender un negocio propio, trabajar con menos presión o incluso dedicarse a algo que realmente les gusta. Estas respuestas reflejan un interés por transformar la forma en que se trabaja, marcando una demanda sobre las condiciones laborales más que sobre la actividad en sí.





