“No podía respirar”: la historia más dramática del papá de Max Verstappen en la Fórmula 1

En Deportes
agosto 02, 2025

El incendio en el Benetton de Jos Verstappen en el GP de Alemania de 1994 (@F1).

Jos Verstappen vive a la sombra de su hijo, Max Verstappen. El expiloto de Fórmula 1 acompaña a todas las carreras al actual cuádruple campeón mundial, que ya confirmó que seguirá en Red Bull en 2026. El neerlandés, de 53 años, fue una promesa que no pudo brillar en la Máxima. Hace 31 años, protagonizó el episodio más dramático de sus 106 Grandes Premios.

Nacido en Montfort el 4 de marzo de 1972, su camino hacia la F1 fue exitoso. Fue campeón junior de karting en su país y luego ganó dos campeonatos europeos. En 1992, se quedó con el certamen europeo de la Fórmula Lotus Opel. Al año siguiente, logró la corona en la Fórmula 3 Alemana y el Master de F3 en Zandvoort, logros que replicó su amigo, el argentino Norberto Fontana, hace tres décadas.

En 1994, Jos debutó en la F1 y llegó como uno de los talentos con proyección para ser un futuro campeón mundial. Pero fue opacado por Michael Schumacher en Benetton, la misma escudería que hoy es Alpine, con el argentino Franco Colapinto entre sus filas. Ya estaba Flavio Briatore, en ese momento como jefe del equipo. El italiano mostraba una clara preferencia por el alemán, a quien había contratado después de su debut en 1991.

El domingo 31 de julio de ese año, la carrera se disputó en Alemania, en el ya desaparecido trazado largo de Hockenheim, otro veloz escenario "destrozado" por Hermann Tilke, el mismo que ideó la reforma más importante de los 73 años del Autódromo de Buenos Aires Oscar y Juan Gálvez.

En esa temporada, las recargas de combustible regresaron. En la vuelta 15, Verstappen entró a boxes y paró su B194 con motor Ford. Todo venía de diez, hasta que una pérdida de combustible desató un incendio. Verstappen se mantuvo 12 segundos en medio de las llamas, en medio del caos, mientras algunos mecánicos también sufrían las quemaduras y luego lograban apagar el fuego. Las imágenes espeluznantes dieron la vuelta al mundo en una temporada signada por las tragedias de Ayrton Senna y Roland Ratzenberger, el 1 de mayo en Imola.

“Me acuerdo de entrar para lo que pensaba que iba a ser una parada normal en boxes. Sentado en el auto, siempre levantaba la visera del casco porque cuando me detenía transpiraba un montón, así que abría el casco para que me entre un poco de aire”, contó Verstappen, según declaraciones publicadas por Motorsport.

“Entonces vi que venía el líquido. Esto fue antes de que pudiera sentir cualquier olor, por eso manoteaba. De golpe se hizo todo oscuro y negro, y no podía ni respirar. Es una situación en la que normalmente no pensás: es como si de repente te metieran en una pieza a oscuras y pensás: ‘Tengo que salir de acá…’”, agregó.

“Fue difícil sacar el volante, y eso me llevó un par de segundos. Después tuve que desabrocharme los cinturones. Así que había muchas cosas que tenía que hacer antes de darme cuenta de lo que había sucedido”, concluyó.

Ese año, Verstappen logró sus únicos dos podios en la categoría: dos terceros puestos en Hungría (donde se correrá este fin de semana) y en Bélgica, casi jugando de local, ya que su expareja y madre de Max, Sophie Kumpen, es de esa nacionalidad, y también corrió en karting, compitiendo contra Jenson Button, Nick Heidfeld, Jarno Trulli y Giancarlo Fisichella.

Verstappen padre tenía pasta, pero nunca tuvo un auto competitivo para pelear arriba. Y en su paso por Benetton, no pudo hacer mucho en un equipo armado alrededor de Schumacher, como hoy pasa con su hijo Max en Red Bull. “Poca gente lo conoce, era muy bueno”, le contó el propio Fontana a Infobae. “Lo que pasa es que en F1 lo quemaron. Lo pusieron en Benetton justo cuando Schumacher estaba en su mejor momento. He leído algunos comentarios de Argentina y lo matan. Pero no va por ahí. O sea, él es campeón de karting, campeón de Fórmula 3 y subió a la F1. Hizo un par de podios, pero cuando los autos eran más exigentes físicamente y con atención directa. Ahí para mí fue donde después no rindió bien porque le faltó tiempo para crecer. Y bueno, después le tocó un auto de atrás y no pudo cambiar el rumbo”, completó el Gigante de Arrecifes, quien llegó a correr cuatro Grandes Premios en 1997, en Francia, Gran Bretaña, Alemania y el denominado GP de Europa, en Jerez de la Frontera, España.

Luego de su paso por Benetton, Jos corrió en Simtek (1995), Footwork (1996), Tyrrell (1997), Stewart (1998), Arrows (2000 y 2001) y Minardi (2003). Corrió tres veces en Argentina y su mejor resultado fue un sexto puesto en 1996 (largó desde el séptimo lugar). “Fue hace mucho tiempo. Tengo que decir que siempre me acuerdo que era un circuito chico, pero bueno y exigente”, le contó Jos a este medio en una entrevista durante el último Gran Premio de San Pablo. En las otras dos competencias en nuestro país, abandonó. Esa labor en el Oscar y Juan Gálvez fue su cuarto mejor resultado después de un quinto y un cuarto puesto en Canadá e Italia en 2000, y otro sexto puesto en Austria, en 2001. Y también guarda un buen recuerdo de Fontana: “Norberto es re copado. Es un tipazo. Tenemos contacto y es un fanático de la F1”, confiesa.

Lo que pasó en Hockenheim hace 31 años fue uno de los momentos más dramáticos de la historia de la categoría y Jos Verstappen hoy la puede contar. Su ejemplo es uno más de jóvenes talentos que pintan para ganar pero no logran ese objetivo. Si Jos no hubiera tenido a Michael Schumacher al lado, sus comienzos habrían sido distintos.

Quizá por su sueño frustrado de ganar y ser campeón de F1, eso llevó a Jos a ser muy estricto en la formación de Max, quien también agradeció todo lo que hizo su padre. Como en sus inicios en karting, donde recorrieron Europa en una camioneta y con la atención mecánica a cargo de ellos mismos, hoy los Verstappen son inseparables en las pistas.

Etiquetas: