“He recibido con profunda preocupación la noticia sobre Andrés Mountbatten-Windsor y la sospecha de mala conducta en un cargo público”, dice el comunicado del rey, que en los últimos meses había despojado a su hermano de sus títulos reales.
“Lo que sigue ahora es el proceso completo, justo y adecuado mediante el cual se investiga esta cuestión de la manera apropiada y por las autoridades correspondientes. En esto, como he dicho antes, cuentan con nuestro pleno y sincero apoyo y cooperación”, continúa.
“Permítanme decirlo claramente: la ley debe seguir su curso. Mientras este proceso continúe, no sería correcto que yo hiciera más comentarios sobre este asunto. Mientras tanto, mi familia y yo continuaremos con nuestro deber y servicio hacia todos ustedes”, concluye.
Ni él ni el Palacio de Buckingham fueron informados previamente del arresto, según la BBC.
El arresto del expríncipe
La policía inglesa arrestó al expríncipe Andrés este jueves, día de su 66° cumpleaños, por “sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público” durante su etapa como enviado comercial, en relación con el caso Epstein, condenado por explotación sexual de menores y encontrado muerto en una celda de Nueva York en 2019.
La policía local de Thames Valley, donde se sitúa la residencia Royal Lodge en la que Andrés vivía hasta hace poco, confirmó en un comunicado la detención.
Imágenes publicadas por medios británicos mostraron una flota de coches sin identificación, que se cree son vehículos policiales, llegando temprano el jueves a la finca de Sandringham del rey Carlos III, en el este de Inglaterra, donde Andrés se mudó a principios de febrero.
“Como parte de la investigación, hoy hemos arrestado a un hombre de unos sesenta años de Norfolk bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público”, indicó la policía, que no nombra al sospechoso como es costumbre en el país. La policía también informó “estar realizando registros” en dos propiedades, señalando que “el hombre permanece bajo custodia policial en este momento”.
La mala conducta en el ejercicio de un cargo público conlleva una pena máxima de cadena perpetua, según la fiscalía de la Corona.
La relación con Epstein
El expríncipe, hoy apartado de la vida pública, era representante especial de Reino Unido para el Comercio Internacional, cargo que ocupó entre 2001 y 2011. Según un correo electrónico dirigido al financiero y delincuente sexual estadounidense, fechado el 24 de diciembre de 2010, el expríncipe remitió “un informe confidencial” sobre oportunidades de inversión en Afganistán.
El correo se sumaba a otros documentos, también incluidos en los archivos Epstein, que sugieren que en 2010 el expríncipe Andrés envió al financiero informes sobre viajes de trabajo realizados a China, Singapur y Vietnam. La policía regional de Windsor indicó entonces que está “examinando esta información” sobre Andrés Moutbatten-Windsor, como debe ser llamado ahora tras ser desposeído de sus cargos aristocráticos.
Estos documentos se añaden a las acusaciones de agresión sexual formuladas contra el expríncipe por Virginia Giuffre, que se suicidó en 2025. Una segunda mujer afirmó posteriormente, a través de su abogado, que Epstein la envió a Inglaterra en 2010 para mantener relaciones sexuales con el hijo de la reina Isabel II. Otro abogado estadounidense sostuvo que una de sus clientas relató que Epstein y el expríncipe la obligaron a mantener relaciones sexuales durante una fiesta en Florida en 2006.
Despojado de sus títulos
A comienzos de octubre de 2025, el propio Andrés había renunciado a su título de duque de York, luego de que resurgieran correos electrónicos de 2011 que lo mostraban en contacto con Epstein meses después de haber asegurado públicamente que su relación había terminado.
En octubre del año pasado, Mountbatten-Windsor fue despojado de sus títulos y honores reales de príncipe por su propio hermano, el rey Carlos III, quien a su vez le ordenó abandonar su residencia en Royal Lodge, en Windsor.
A la luz de la última publicación de archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos el 31 de enero, Andrés terminó de concretar su mudanza. “Con la última tanda de archivos de Epstein quedó claro para él que era momento de irse”, citó The Sun a un amigo de Mountbatten-Windsor que pidió reserva de identidad. “La partida fue tan humillante que eligió hacerlo al amparo de la noche”.
En su momento, la medida fue tomada tras lo que Buckingham calificó como “graves errores de juicio”, y fue adoptada con el conocimiento y apoyo del gobierno británico, que avaló la resolución del monarca. “El Rey”, decía el comunicado, “dejó claro, mediante sus palabras y acciones sin precedentes, su profunda preocupación por las acusaciones que siguen surgiendo sobre la conducta del Sr. Mountbatten-Windsor”.
En los últimos años, Andrés había sido también apartado de los actos oficiales, privado de su papel como representante de la Corona y despojado de su patrocinio de instituciones militares y benéficas.
Por su parte, las princesas Beatriz y Eugenia, hijas de Andrés, conservaron sus títulos, “en consonancia con las Patentes Reales de 1917”, que establecen que los tratamientos honoríficos corresponden a los hijos del soberano o del heredero directo.




