En los meses de verano, cuando las temperaturas son elevadas, el cuerpo pierde líquidos constantemente a través del sudor y la respiración, incluso sin realizar actividad física. Por esta razón, es esencial consumir agua todos los días para prevenir problemas de salud relacionados con la deshidratación y los golpes de calor, condiciones que son comunes en esta época del año.
Según información del sitio especializado Mayo Clinic, existe una cantidad diaria recomendada de líquidos para que el organismo funcione correctamente. Las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos establecen que los hombres deben consumir aproximadamente 3,7 litros (15,5 tazas) de líquidos al día, mientras que las mujeres necesitan cerca de 2,7 litros (11,5 tazas) diarios. De ese total, alrededor del 20% suele provenir de los alimentos, y el resto, de las bebidas.
Por su parte, la Universidad de Navarra señala que, en condiciones normales, se recomienda beber entre 1,5 y 2 litros de agua por día, pero durante el verano es aconsejable aumentar esa cantidad hasta los 2,5 litros. Las necesidades de hidratación pueden variar según factores como la temperatura ambiente, la humedad y la actividad física que se realice.
No solo el agua es importante para mantenerse hidratado. La alimentación también juega un papel clave, ya que muchas frutas y verduras contienen un alto porcentaje de agua. Por ejemplo, la sandía y la espinaca están compuestas casi en su totalidad por agua. Además, bebidas como la leche, los jugos naturales y los tés de hierbas aportan un volumen significativo de líquidos. Incluso el café y las bebidas gaseosas, a pesar de su contenido de cafeína, contribuyen al consumo diario de líquidos.
Para saber si se está tomando suficiente agua, es importante prestar atención a ciertas señales del cuerpo. Un consumo adecuado de líquidos suele reflejarse en que la persona rara vez siente sed y que la orina es incolora o de un tono amarillo claro. Para evitar la deshidratación, se recomienda beber líquidos regularmente: con cada comida y entre comidas, antes, durante y después de realizar ejercicio, y siempre que aparezca la sensación de sed.





