De Uber al desempleo: advierten que las plataformas digitales saturaron su capacidad de absorción laboral

En Economía
marzo 19, 2026
Ante siete meses de caída del empleo registrado, el economista Federico Pastrana señaló que la saturación de conductores y repartidores precarizó los ingresos y agotó el rol de las aplicaciones como "refugio" frente a la desocupación.

La dinámica del mercado de trabajo en Argentina muestra señales de alerta tras confirmarse un aumento sostenido del desempleo durante el inicio de 2025.

Según el especialista Federico Pastrana, el escenario actual presenta una novedad preocupante: el agotamiento de las plataformas digitales y el cuentapropismo como “empleo de refugio”.

Mientras que en 2024 el ajuste macroeconómico permitía cierta contención en la informalidad, los datos del cuarto trimestre sugieren que esta capacidad de absorción está llegando a su fin. El fenómeno se da en un contexto donde la economía se encuentra estancada, a diferencia de los procesos de recuperación rápida observados anteriormente.

El fin del “empleo refugio” en las aplicaciones

Históricamente, los trabajadores que perdían su puesto formal se volcaban a sectores informales o plataformas como Uber y Rappi para sostener sus ingresos. No obstante, Pastrana advirtió que la oferta de trabajadores en este segmento ha crecido tanto que los ingresos reales por viaje han caído considerablemente.

Esta saturación del mercado informal genera un desaliento para quienes buscan autoemplearse, lo que deriva directamente en un incremento del índice de desocupación. Al haber más conductores y repartidores, el llamado “salario de reserva” se precariza, reduciendo el atractivo de estas alternativas frente a la desocupación abierta.

Siete meses de caída en el empleo registrado
La estadística más fiel del sistema, que es el empleo formal en el sector privado, muestra un retroceso ininterrumpido desde junio del año pasado. Esta caída de siete meses consecutivos es generalizada y afecta incluso a los sectores más dinámicos de la economía nacional.

Un dato relevante es la pérdida de puestos de trabajo en la minería, una actividad que venía traccionando el Producto Interno Bruto (PIB) pero que hoy atraviesa un proceso de reconversión.

Pastrana subrayó que este proceso es mucho más costoso en términos sociales que el de la década de 1990, ya que ocurre en una economía que no crece.

Falta de motores para la reactivación económica
El análisis de los indicadores actuales dificulta encontrar “drivers” o motores que permitan anticipar una recuperación genuina del nivel de actividad en el corto plazo. El crédito permanece estancado y se observa un aumento en la morosidad, lo que retrae la oferta prestable de los bancos.

Por otro lado, la política fiscal mantiene un fuerte compromiso con el superávit, lo que se traduce en una caída del gasto público del 8,8% interanual. Esta contracción, sumada a la baja de salarios y jubilaciones, impacta directamente en el consumo interno, que no muestra señales de repunte.

La inflación como eje de las expectativas
Para el especialista, el éxito del programa económico y la mejora de la opinión pública dependen estrictamente de la desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC). El Gobierno necesita bajar la inflación para evitar que la erosión de los ingresos continúe destruyendo la demanda interna.

Pastrana advirtió que, si el consumo y el gasto público permanecen estancados, las inversiones y exportaciones deberían crecer a tasas extraordinarias solo para lograr un crecimiento moderado. Según sus cálculos, una suba del 8% en estos sectores apenas se traduciría en un avance del 1,5% en el PIB total.

La evolución de los próximos meses será determinante para observar si la baja de la inflación logra finalmente recomponer los ingresos y estabilizar un mercado laboral que hoy muestra signos de agotamiento estructural

La Voz