Vestigios de adolescentes han emergido en Başur Hôyük, al este de Turquía, revelando uno de los descubrimientos arqueológicos más enigmáticos. Los entierros datan entre el 3300 y el 2800 a. C., desafiando narrativas convencionales de la antigua Mesopotamia. Aunque ubicado en una zona periférica, el sitio alberga tumbas con signos de poder, como ajuares lujosos y restos dispuestos jerárquicamente. Artefactos de cobre, joyas de metales preciosos y textiles exóticos sugieren una élite no vinculada tradicionalmente a centros de poder. Pero lo más impactante fue la edad y origen de los enterrados: principalmente adolescentes sin parentesco, con textiles foráneos y cuentas decorativas. Algunos rituales, como el sacrificio de adolescentes, cuestionan interpretaciones clásicas sobre jerarquías. Expertos señalan que la ritualidad podría reflejar etapas vitales más que herencias políticas, desafiando visiones lineales de evolución social. Los hallazgos sugieren que desigualdades y rituales surgieron de manera más compleja y no uniforme en distintas regiones y momentos históricos, revelando una sociedad antigua rica en matices y contradicciones.