El debate sobre la autenticidad del Santo Sudario de Turín ha intrigado a los científicos durante años, generando teorías que desafían las pruebas de radiocarbono que lo dataron en la Edad Media en la década de 1980.
En una entrevista con el conductor conservador Tucker Carlson, el experto en Nuevo Testamento, Jeremiah Johnston, aseguró que estudios realizados en los años 90 identificaron sangre tipo AB en la Sábana, un hallazgo que sorprende a muchos.
Según Johnston, las pruebas mostraron que la sangre presente en el Sudario era humana, masculina, tipo AB y tanto premortem como postmortem, desafiando las creencias convencionales sobre su origen y generando especulaciones sobre su relación con los relatos de la resurrección.
Además, Johnston cuestionó las pruebas de radiocarbono de 1988, argumentando que solo se analizó un pequeño parche contaminado de la esquina del Sudario, no el lino original, lo que podría haber afectado los resultados.

Los esfuerzos para determinar el tipo de sangre en el Sudario incluyeron análisis detallados de sus fibras, que revelaron la presencia de antígenos A y B pero no anticuerpos, apoyando la teoría de que se trata de sangre tipo AB. Sin embargo, algunos expertos, como la inmunóloga Kelly Kearse, han expresado dudas sobre la solidez científica de estos hallazgos, sugiriendo posibles contaminaciones o degradaciones a lo largo del tiempo.
A pesar de las controversias y las teorías alternativas, el misterio del tipo de sangre en el Santo Sudario sigue intrigando a investigadores y creyentes, manteniendo viva la curiosidad sobre uno de los objetos más enigmáticos de la historia.





