En Misiones, se viralizaron en redes sociales imágenes y videos que muestran largas filas de jóvenes, principalmente hombres, esperando para cruzar la frontera hacia Brasil en balsas por el río Uruguay. Su principal objetivo es conseguir trabajo como peones rurales en las cosechas de uva y manzana en Rio Grande do Sul, que están en plena actividad.
Este fenómeno migratorio comenzó a crecer durante la gestión de Alberto Fernández, motivado por la ventaja de cobrar en reales brasileños, pero se intensificó recientemente debido a la crisis económica regional y la escasez de oportunidades laborales en Misiones. Las filas se observan en pasos fronterizos como San Javier-San Xavier y Alba Posse-Porto Mauá, donde los trabajadores realizan trámites migratorios antes de cruzar en balsa, que tarda alrededor de 10 minutos en atravesar el río Uruguay.
Autoridades locales de municipios fronterizos como Andresito, San Antonio, San Javier, Alba Posse y Colonia Aurora coincidieron en que la principal causa de este éxodo es la falta de empleo y los bajos salarios en la provincia. Cristian Castro, diputado provincial y vecino de San Javier, señaló que incluso jóvenes con empleo cruzan la frontera porque sus ingresos no alcanzan para cubrir sus necesidades básicas. “Este año el volumen de personas que cruzan es mucho mayor y constante, no solo en días puntuales”, afirmó.
Además de la crisis laboral, los intendentes destacaron que la revocación de numerosas pensiones por invalidez afectó a familias de bajos recursos, reduciendo aún más su capacidad de subsistencia. Cali Goering, intendente de Colonia Aurora, expresó que esas pensiones eran un sostén fundamental para los sectores más vulnerables.
La situación económica de Misiones se agrava con la pérdida de aproximadamente 10.000 empleos registrados en el sector privado durante el primer año del gobierno de Javier Milei, de los cuales solo se recuperó la mitad. Sectores clave como la yerba mate, el té, la forestoindustria, los cítricos, la mandioca, la construcción y el comercio enfrentan dificultades, con cierres de empresas y escasa generación de nuevos puestos de trabajo. También el turismo, una fuente importante de ingresos, se ve afectado por el atraso cambiario, lo que provoca que muchos argentinos prefieran alojarse en Foz de Iguazú, Brasil, donde los precios son más bajos.
El aumento de cruces fronterizos es notable. Fausto Rojas, intendente de San Antonio, afirmó que cerca de 2.000 personas de su localidad cruzan diariamente para trabajar en Brasil. Este fenómeno es un cambio respecto a décadas anteriores, cuando era común que brasileños y paraguayos vinieran a trabajar a Misiones. Ahora, la dinámica se invirtió y son los misioneros quienes emigran temporalmente en busca de mejores ingresos.
Los bajos salarios en el sector rural local son una de las principales causas. Carmelo Rojas, secretario de la Uatre en Oberá, explicó que un peón rural debería cobrar entre 700.000 y 800.000 pesos mensuales según los convenios, pero esto no se cumple porque los productores no pueden afrontar esos costos. La mayoría de los empleadores rurales son pequeños agricultores con parcelas de 25 a 50 hectáreas, muchos en situación económica crítica que incluso los lleva a vender sus tierras.
Ana Cubilla, secretaria del Sindicato Único de Obreros Rurales (SUOR) y concejal de Andresito, señaló que en esa localidad fronteriza “barrios enteros de tareferos quedaron vacíos porque la mayoría cruzó a Brasil para trabajar”. Calculó que alrededor del 80% de los trabajadores disponibles en la zona emigraron temporalmente. Los tareferos reciben un subsidio durante los meses sin cosecha que equivale a la mitad del salario mínimo, una suma que no alcanza para cubrir sus necesidades básicas, lo que los impulsa a buscar empleo en el país vecino.




