Irán desmintió el pedido de alto al fuego anunciado por Trump: “Carece de fundamento”

En El Mundo
abril 01, 2026
El gobierno iraní desmintió que haya solicitado un cese de hostilidades, como afirmó Donald Trump, y exige garantías concretas para negociar la paz. La tensión en el estrecho de Ormuz afecta los merca

Irán rechazó este miércoles la afirmación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que Teherán había pedido un alto al fuego en el conflicto en Medio Oriente. Desde la capital iraní aclararon que no existe tal solicitud y que cualquier desescalada debe estar condicionada a garantías firmes de que no habrá nuevas agresiones contra su país.

En diálogo con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, el presidente iraní Masoud Pezeshkian expresó que Irán está dispuesto a poner fin a la guerra únicamente si cesan los ataques y se establecen mecanismos que impidan su repetición. Esta postura no implica un pedido unilateral de cese de hostilidades, sino una condición previa para iniciar negociaciones.

La disputa ocurre en un momento de alta tensión, con la guerra entrando en su quinta semana y el estrecho de Ormuz prácticamente bloqueado, lo que ya repercute en los mercados energéticos globales y afecta especialmente a Europa, que depende en gran medida de esos flujos para su abastecimiento.

Donald Trump había declarado que Irán solicitó un alto el fuego, pero condicionó su aceptación a que se reabra el estrecho de Ormuz. Además, amenazó con continuar los bombardeos “hasta reducir a Irán al olvido”, en un mensaje que anticipa un discurso presidencial considerado una “actualización clave” sobre la guerra en Medio Oriente.

Desde Teherán, un vocero de la cancillería calificó las declaraciones de Trump como “falsas y carentes de fundamento”, y fuentes oficiales insistieron en que no hubo ningún canal abierto para negociar un cese de hostilidades. Trump, por su parte, afirmó en su red social Truth Social que el “nuevo presidente del régimen” iraní, a quien describió como “menos radicalizado y más inteligente”, había pedido la tregua, pero condicionó su aceptación a la apertura del estrecho de Ormuz.

Este intercambio refleja la profunda brecha entre ambas narrativas. Mientras Washington sostiene que Irán está debilitado y busca negociar, Teherán insiste en que su contraofensiva responde a una “agresión” y que cualquier salida debe incluir condiciones estructurales, como garantías de no agresión futura, reconocimiento de su programa nuclear y reparaciones por daños sufridos.

En la conversación telefónica con António Costa, Pezeshkian atribuyó la escalada a las acciones “hostiles y agresivas” de Estados Unidos e Israel, y subrayó que la normalización solo será posible si cesan los ataques. Además, reafirmó el derecho de Irán a la “legítima defensa” y aclaró que el cierre del estrecho de Ormuz se debe a los “agresores y sus aliados”, no a países considerados “no hostiles” como India, Malasia o España, cuyas embarcaciones han transitado por la zona recientemente.

El bloqueo del estrecho ha provocado un aumento en los precios internacionales del petróleo y el gas, generando preocupación por una posible recesión global. Europa, especialmente vulnerable por su dependencia energética, enfrenta ya incrementos en los costos y volatilidad en los mercados, con reportes de largas filas para cargar combustible en ciudades como París y Berlín.

En ese contexto, António Costa manifestó su preocupación por las consecuencias políticas y económicas del conflicto y reiteró la necesidad de una solución negociada. Según declaró, los países europeos no apoyan la ofensiva contra Teherán y la consideran una violación del derecho internacional, lo que evidencia una nueva división dentro del bloque occidental, especialmente tras las declaraciones de Trump sobre la posible salida de Estados Unidos de la OTAN.

Por su parte, Trump endureció su discurso y vinculó la continuidad de la ofensiva con la reapertura del estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. En sus declaraciones más duras desde el inicio del conflicto, advirtió que continuará bombardeando Irán “hasta la aniquilación” si no se despeja el paso.

El mandatario también señaló que, en caso de desplegar tropas en el terreno, Estados Unidos podría retirarse “rápidamente” una vez cumplidos sus objetivos, que incluyen destruir la capacidad nuclear iraní, aunque no descartó realizar “ataques puntuales” en el futuro. Sin embargo, la opinión pública estadounidense muestra un creciente rechazo: una encuesta del Pew Research Center indica que el 61% desaprueba la gestión de Trump en el conflicto y el 59% considera errada la decisión de atacar Irán.

Finalmente, Trump tiene previsto dirigirse a la nación este miércoles 1 de abril por la noche con un mensaje en horario estelar, en lo que será su primera alocución desde el inicio de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán. Aunque desde la Casa Blanca evitaron adelantar detalles, tanto Trump como el secretario de Estado, Marco Rubio, han señalado que los objetivos militares están cerca de cumplirse, aunque el mandatario mantiene un equilibrio entre la presión militar y la narrativa de un posible cierre próximo del conflicto.

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