El congresista José María Balcázar Zelada fue elegido presidente interino de Perú en una sesión del Congreso que duró varias horas. Balcázar reemplaza a José Jerí, quien fue destituido por falta de idoneidad para ejercer el cargo debido a acusaciones de irregularidades relacionadas con reuniones no declaradas con empresarios y contrataciones cuestionadas dentro del Estado.
En la elección para ocupar la presidencia interina participaron cuatro candidatos: Héctor Acuña (Honor y Democracia), María del Carmen Alva (Acción Popular), José María Balcázar Zelada (Perú Libre) y Edgar Raymundo (Bloque Democrático Popular). En la primera votación, Balcázar obtuvo 46 votos, Alva 44, Acuña 13 y Raymundo 7. Como ninguno alcanzó el mínimo requerido, se realizó una segunda vuelta en la que Balcázar logró 60 votos frente a 46 de Alva, asegurando así la presidencia interina hasta el 28 de julio, fecha en la que asumirá el ganador de las elecciones presidenciales del 12 de abril.
José Jerí había asumido la presidencia interina en octubre pasado tras la salida de Dina Boluarte, quien a su vez había reemplazado a Pedro Castillo luego de la crisis institucional que sacudió al país en 2022. La destitución de Jerí se produjo pocas horas antes de la elección de Balcázar, en medio de acusaciones sobre su gestión y cuestionamientos por reuniones no declaradas con empresarios y contrataciones dentro del Estado.
Perú atraviesa una etapa de marcada inestabilidad política. En la última década, el país ha tenido ocho presidentes, varios de ellos destituidos por el Congreso. De los últimos siete mandatarios, cuatro fueron removidos (Martín Vizcarra, Pedro Castillo, Dina Boluarte y José Jerí), dos renunciaron antes de ser destituidos (Pedro Pablo Kuczynski y Manuel Merino) y solo uno completó su mandato interino (Francisco Sagasti). Esta situación refleja los constantes enfrentamientos entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo que han afectado la gobernabilidad del país.
El mandato que asumirá Balcázar será breve y con un objetivo claro: garantizar la gobernabilidad y asegurar la realización de las elecciones nacionales previstas para abril, en las que participará un número récord de candidatos presidenciales. La estabilidad política y la transparencia en este proceso electoral son fundamentales para superar la crisis institucional que afecta a Perú desde 2016.




