La Suprema Corte bonaerense ordenó revisar el caso de una mujer que solicita asistencia médica para morir

En Actualidad
octubre 24, 2025
María del Carmen Ludueña, postrada por artritis severa, busca acceder a la eutanasia; la Corte dispuso que un juez analice su situación tras dos rechazos previos.

La Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires dictaminó que se debe analizar la solicitud presentada por María del Carmen Ludueña, una mujer de 63 años que pide acceder a la eutanasia. La Corte resolvió que su pedido, que había sido rechazado en dos instancias anteriores sin un tratamiento de fondo, sea revisado por un juzgado del fuero Contencioso Administrativo.

María del Carmen Ludueña reside en La Reja, partido de Moreno, y desde hace siete años está postrada debido a una artritis reumatoidea poliarticular, seropositiva y erosiva en estado grave. Esta enfermedad autoinmune le provoca dolores crónicos intensos y requiere asistencia constante de sus familiares para actividades básicas como acomodarla para dormir, cortarle la comida y ayudarla a alimentarse.

En noviembre de 2024, a través de un defensor oficial, Ludueña presentó un amparo solicitando “la asistencia médica para morir”. Sin embargo, la acción fue rechazada de manera inmediata, dado que en Argentina no existe legislación que habilite la eutanasia. Frente a este rechazo, la Suprema Corte bonaerense consideró que “las especiales y desdichadas circunstancias que rodean al caso, en definitiva, comprometen prerrogativas constitucionales de primerísimo orden que hacen al derecho a la vida, a la autonomía de la voluntad y a la dignidad humana”.

Además, la Corte señaló que “denegar de forma liminar –como aquí– la apertura de la jurisdicción debe considerarse una flagrante violación del acceso a la justicia y al debido proceso”. En consecuencia, ordenó que el expediente sea tratado en la jurisdicción de Mercedes, donde el juez Luis Oscar Laserna deberá evaluar el caso en profundidad. María y su defensa podrán aportar documentación y pruebas médicas que hasta el momento no fueron consideradas, incluyendo historias clínicas, informes de tratamientos y solicitudes a centros sanitarios para obtener información sobre su evolución.

También están previstas declaraciones de familiares, médicos y enfermeras que la han acompañado durante estos años. Se realizará una pericia médica, psiquiátrica y psicológica para determinar su capacidad para decidir y su voluntad inequívoca de acceder a la eutanasia. El defensor oficial Edgardo Pablo Molins expresó su satisfacción por el fallo: “Era la mejor noticia que podíamos recibir en esta instancia, donde lo que la Corte debía definir era si avalaba que se analice el caso de María o ratificaba el rechazo in limine de las instancias anteriores”.

María del Carmen describió su padecimiento en diálogo con Infobae: “¿Quién me puede decir que esto es vida? Esto no es vida, esto es una tortura. Me hablan de darme las mejores condiciones para que tenga la mayor calidad de vida posible, ¿qué calidad de vida? Esto es un calvario, yo lo único que pido es clemencia, que alguien me escuche y me ayude”. Su defensa planea convocar a especialistas en bioética y solicitar que el juez visite su domicilio para escucharla personalmente.

Desde la cama donde permanece inmóvil, María afirmó: “Cualquiera que pase 24 horas como yo pediría lo mismo”. Y agregó: “Por desgracia mi mente es muy lúcida. Porque si al menos tuviera algún problema mental que me tuviera más perdida, no me daría cuenta de todo lo que pasa. Pero me doy cuenta de todo”. Acompañada por su hija Mariela, quien vive en el mismo terreno y la cuida junto a sus nietos, María expresó: “Creo que el momento de morir sería un momento feliz. Que me iría contenta y que libraría mucho a mi hija. Por eso pido que alguien me escuche y se ponga de mi lado (…) Siento un cansancio de cuerpo y de mente que no puedo describir, por eso quisiera cerrar los ojos e irme. No sé qué me espera después de eso, pero creo que va a ser mejor que lo que tengo ahora”.

Con esta decisión, la Suprema Corte bonaerense dio el primer paso para que, tras dos rechazos judiciales sin análisis de fondo, la historia y el sufrimiento de María del Carmen Ludueña sean finalmente escuchados y evaluados en profundidad por la Justicia.

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