Mano a mano con Robert Kubica, el piloto que la zafó de morir un par de veces y salió campeón mundial: “Luché por estar vivo”

En Deportes
agosto 21, 2025

La mano derecha de Robert Kubica es la muestra de alguien que rozó la muerte. El piloto es una especie de Niki Lauda de ahora, ya que sufrió dos accidentes gravísimos, uno en la Fórmula 1 y otro en rally, que bien pudieron costarle la vida. El segundo fue el más duro porque le cortó una carrera en la Máxima, donde llegó a estar en la mira de Ferrari después de su victoria con Sauber-BWM en Canadá 2008, el mismo lugar donde un año antes su choque dejó a todos con el corazón en la boca. La remó y salió adelante, un ejemplo de garra, y este año se llevó la victoria en las 24 Horas de Le Mans.

El polaco, de 40 años (07/12/1984), se aferró a su fe en Juan Pablo II en momentos críticos de su carrera deportiva, pero principalmente en su vida. De hecho, en diálogo con Infobae admitió que “luché más por estar vivo que por recuperarme” después de su choque en el Rally de Andorra en 2011, donde tras impactar contra el guardarraíl, las hojas de metal le pasaron por el medio del Skoda Fabbia S2000 y la pudo contar, con el riesgo de que le amputaran la mano derecha.

Los meses de recuperación lo dejaron afuera de la F1 justo cuando estaba en su mejor momento. Se reinventó y se metió de lleno en el mundo del rally, y en 2013 fue campeón mundial de Rally 2, que es la segunda categoría del certamen ecuménico. Después de un retorno sin pena ni gloria a la F1 en 2019, con un equipo Williams que en ese momento era el peor del campeonato, pasó a ser piloto de pruebas de Alfa Romeo (Sauber) en 2021. Al mismo tiempo incursionó en el mundo de la resistencia y fue campeón europeo en LMP2. En esa clase, dos años más tarde fue campeón mundial. Eso le significó la gran revancha en su carrera: fue incorporado al equipo AF Corse de Ferrari en Hypercar, la divisional más importante del Campeonato Mundial de Endurance (WEC).

Esta temporada maneja una Ferrari 499P con el inglés Philips Hanson y el chino Ye Yifei. Se llevaron un triunfo histórico en las 24 Horas de Le Mans, carrera que Kubica cerró ya que manejó el último turno. Ocupan el segundo lugar en el torneo y pelean el título. En la última fecha que se corrió en Brasil, en el marco de las 6 Horas de San Pablo, este medio habló con Kubica, cuya historia parece sacada de una película.

-¿Cómo fue el final de Le Mans?

-Estaba feliz, pero también cansado. Fue una carrera larga. Manejé más de tres horas y media. Después de la carrera me encerré en una habitación durante media hora, solo para relajarme, pero por supuesto no fue posible, lo cual es normal cuando ganás y tenés muchas cosas que hacer: hablar con los medios, cumplir con compromisos, tenés un montón de cosas que hacer y de hecho el “después de Le Mans” se estiró por más de una semana. Fue muy emotivo y siempre lo voy a llevar conmigo.

-¿Pensabas que te iba a costar tanto?

-Es la carrera de resistencia más importante del mundo. Así que para un piloto de resistencia no hay nada más grande a lo que aspirar. Ganar Le Mans significa hacerlo en una carrera que es única. Todas las carreras son desafiantes, pero Le Mans fue una meta desde que empecé en endurance en 2021. Así que el triunfo llegó en mi quinta edición.

-¿Qué lugar tendrá en tu vida el triunfo en Le Mans?

-Estará en cada momento de mi vida. Cuando reflexione sobre Le Mans, tendré buenos recuerdos y emociones. No soy de exagerar. Así que tampoco lo festejé tanto. Por supuesto, estaba feliz, pero al final, como piloto de carreras, soy de pensar en lo que viene y en la siguiente carrera.

-¿Podrías compararlo con tu anterior victoria en la Fórmula 1?

  • Sí, creo que sí. Es justo decir que, en ambas etapas de mi carrera, cuando competía en la F1, el objetivo era, por supuesto, ganar y pelear por el Campeonato Mundial. Logré ganar una carrera. No logré ganar el campeonato, pero en 2008 lideraba el campeonato. En ese momento, aunque ya pasaron 17 años, no podía pedir más. Lo mismo en Le Mans. Al final, como piloto de resistencia, en la etapa en la que estoy, desde 2021, no podés aspirar a un éxito más grande. Pasaron 17 años. Muchas cosas en la vida cambian, tu percepción es diferente. Pero definitivamente ambas victorias siempre tendrán un lugar especial en mi corazón.

-¿Cómo encarás esta segunda parte del campeonato?

-Por razones puramente estadísticas, sin duda ganar en Le Mans ayudó porque suma muchos puntos. Así que Le Mans siempre es un punto clave. Si necesitás recuperarte, si tenés un buen Le Mans, lo conseguís. Si tenés un mal Le Mans como el del año pasado, donde abandonamos, tu temporada está prácticamente liquidada. Así que, sí, ahora estamos en segunda posición en el campeonato. Claro que fue importante después de Spa-Francorchamps, donde tuvimos un problema técnico y no sumamos ningún punto, sumar unos buenos puntos en Le Mans para mantener las esperanzas y seguir peleando el campeonato. Entonces, mirando hacia la segunda parte del año, donde se vienen carreras más complicadas para nosotros espero poder sumar muchos puntos.

-¿Qué diferencias hay entre F1 y WEC?

-El enfoque es bien distinto; son categorías diferentes, así que también hay que tener habilidades distintas como piloto. Claro, al final es lo mismo: tenés que manejar el auto lo más rápido posible. Pero en las carreras de resistencia, quizás se pidan habilidades un poco diferentes, o algunas características sean más importantes que, por ejemplo, en la F1 y al revés. En la F1 se requieren características diferentes a las de un piloto de resistencia. Pero, como dije, al final es totalmente diferente, así que el estilo de manejo también es bastante diferente.

-¿Cómo es tu relación con tu ingeniero?

-En mi caso, soy medio de la vieja escuela. Siempre dije y pensé que mi ingeniero de carrera es mis ojos y mi cerebro afuera del auto. Así que la relación entre ambos debe ser de confianza plena, lo cual a veces no es fácil, especialmente hoy en día, cuando en el automovilismo se prueba muy poco. Muchos ingenieros y en especial los jóvenes, se quedan demasiado con los números que ven en la simulación, en los datos, se olvidan de que existe el factor humano, que al final hay una persona al volante, no es una simulación. Esta es una parte un poco difícil pero, a decir verdad, creo que es una relación difícil, pero tenés que construirla sobre la confianza y mucho charlar. Creo que, actualmente, en una parte de las reuniones, hay muy poca conversación entre los integrantes de un equipo en el automovilismo, lo cual da pena. Así que, más allá de lo frío de los datos, pienso que siempre es necesario hablar. A veces ves algo en los datos y hay que entender qué pasa. Hasta me parece que hay un lado psicológico que mucha gente subestima.

El choque en Canadá 2007 en la F1 fue espectacular, pero no fue para tanto. Aunque el 6 de febrero de 2011 tuvo otro accidente en una carrera de rally, donde el guardarrail le pasó por el medio del auto. Corrió riesgo de que le amputaran una mano, pero después de tres operaciones los cirujanos pudieron salvarle su mano derecha. Sus lesiones lo bajaron de la Máxima y se agarró con más fuerza que nunca a Juan Pablo II. Desde el hospital le pidió al arzobispo de Cracovia alguna reliquia del Papa polaco, para que lo acompañe en el proceso de recuperación que incluyó más de 30 operaciones. El cardenal Stanisław Dziwisz accedió a su pedido y le entregó dos reliquias, un pedazo de sus túnicas papales y una gota de sangre en un medallón de oro.

-¿Cómo te recuperaste de tus graves accidentes?

-En el de la F1 no fue la gran cosa porque al día siguiente estaba laburando y no tuve problemas. Pero el de 2011 fue un momento complicado y lo fue por muchos años con la recuperación, con muchas etapas diferentes. Tuve que pasar por varias etapas. Primero que todo, fue más pelear por la vida que intentar recuperarme de la mejor manera posible y luego intentar volver a correr. Por otro lado, también hubo luchas mentales, que probablemente fueron más intensas de mi lado porque al final del aspecto físico los médicos se encargan. Tu cabeza es tu cerebro, así que fue un período difícil, pero me sirvió mucho para crecer como persona. Me cambió un montón, para ver las cosas de otra forma, y supongo que para valorarlas más. Y sí, fue difícil en algunos aspectos, pero por otro lado, me pone contento que haya terminado. Pero creo que soy mejor persona, así que creo que pude sacar algo bueno de situaciones muy malas.

-¿Qué importante fue para vos Juan Pablo II?

  • Creo que Juan Pablo II hizo un montón por nosotros, los polacos, por nuestro país. Creo que, sobre todo, como persona, como ser humano, y creo que Polonia, donde está hoy, se lo debemos muchísimo a Juan Pablo II. Y como tenía sus iniciales y su nombre en el casco cuando murió, claro, cuando tuve un accidente en Canadá, salieron un montón de historias y cosas. Sigo creyendo que, como país y como polaco, tenemos que agradecerle mucho y le debemos un montón.

-¿Sentís que tus logros son más valiosos después de haber pasado por todo lo que pasaste?

-Muchas cosas que no salen en los resultados ni en las estadísticas quedan más para uno como persona, porque sé cómo estaba y lo que me costó y lo difícil que fue. Así que al final, desde el punto de vista personal, estaba tan abajo que para competir, fue una lucha constante, pero también logros personales uno tras otro. Fueron pasitos difíciles de dar. Creo que mi mayor logro personal fue volver a la grilla de la F1 en 2019, a pesar de que fue un año complicado con Williams. Estuve afuera de la categoría durante ocho años y logré regresar. Pero, claro, los resultados y el aspecto deportivo lo cubrieron todo. Pero sigo pensando y voy a estar siempre agradecido a Williams por darme la oportunidad de vivir esas emociones y tener este logro grabado en mi cabeza.

-¿Creés que tus logros en la vida son más valiosos o más grandes que los deportivos?

-Puedo decir que sí, porque, en primer lugar, no hubieran llegado los logros deportivos si yo no hubiese conseguido mis objetivos personales en estos últimos 10 años. Desde 2011 en adelante. Al final, los resultados deportivos dependen de muchas cosas, pero los logros me los pongo para seguir avanzando.

-Y ese logro dependió de vos…

-Sí, dependió principalmente de mí, y no fue fácil. Entonces estoy más orgulloso de esto que, por ejemplo, que de ganar la carrera.

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