El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró en una audiencia en el Senado que la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, no ha sido imputada por narcotráfico ante la Justicia estadounidense, a diferencia de su antecesor Nicolás Maduro, quien fue arrestado el 3 de enero. Estas declaraciones respondieron a preguntas sobre informes de la DEA que vinculan a Rodríguez con actividades de narcotráfico, información que Rubio negó que haya llevado a cargos formales.
Rubio aseguró que la Administración de Donald Trump no está preparando ni tiene intención de realizar ninguna acción militar en Venezuela en el corto plazo. Sin embargo, aclaró que no se descarta ninguna opción si la presidenta interina no colabora con Washington. “Les puedo asegurar con total certeza que no estamos preparando, ni tenemos la intención ni esperamos tener que tomar ninguna acción militar en Venezuela en ningún momento”, afirmó durante su intervención en el Senado.
El funcionario explicó que, actualmente, la única presencia militar estadounidense en Venezuela corresponde a los infantes de Marina que resguardan la embajada estadounidense en Caracas. No obstante, enfatizó que el presidente Trump, como comandante en jefe, “nunca descarta sus opciones” para proteger los intereses nacionales. Como ejemplo, mencionó la posibilidad de eliminar una fábrica de drones iraníes si representara una amenaza para las fuerzas estadounidenses en la región.
Consultado sobre si la Administración informaría al Congreso en caso de una futura acción militar, Rubio indicó que no se prevé una operación sostenida en Venezuela que requiera notificación formal. Señaló que la situación actual se está desarrollando de manera “muy diferente” a escenarios anteriores. Cabe recordar que la Casa Blanca no solicitó permiso al Congreso para la operación del 3 de enero que resultó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes enfrentan cargos por narcotráfico en Nueva York.
Rubio defendió esa acción como correcta, argumentando que no se trató de una guerra ni de una ocupación extranjera, sino de una operación judicial para arrestar a dos personas buscadas por la Justicia estadounidense. En ese sentido, el senador reafirmó la postura de la Administración Trump de mantener abierta la posibilidad del uso de la fuerza para lograr la cooperación del gobierno interino venezolano con Estados Unidos.




