Mueren más de 3.000 personas en protestas en Irán, según grupo opositor

En El Mundo
enero 12, 2026
La Organización de Muyahidines del Pueblo de Irán reporta más de 3.000 muertos en manifestaciones desde fines de diciembre, cifra que supera ampliamente otros informes oficiales y de ONG.

La Organización de Muyahidines del Pueblo de Irán (OMPI), un grupo opositor al régimen de Teherán, informó que más de 3.000 personas han muerto en las protestas que comenzaron el 28 de diciembre y se extendieron hasta el 11 de enero en 195 ciudades del país. Esta cifra se basa en investigaciones realizadas con fuentes locales, hospitales, servicios forenses y familiares de las víctimas, según un comunicado difundido desde su base en París.

La OMPI denunció que el régimen iraní ha atribuido “falsamente” la responsabilidad de las muertes a manifestantes y opositores, mostrando imágenes en la televisión estatal que, según el grupo, no reflejan la realidad. Maryam Rajavi, líder de la organización, aseguró que “este grave crimen de lesa humanidad no quedará impune” y que los responsables “responderán ante la Justicia en el Irán democrático del futuro”.

En contraste, otras organizaciones no gubernamentales y grupos de derechos humanos han reportado cifras mucho menores, que oscilan entre decenas y varios cientos de fallecidos. Mientras tanto, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, declaró que el país enfrenta una “guerra contra terroristas” en varios frentes, incluyendo una “guerra militar” con Estados Unidos y una “guerra económica y psicológica”. En un acto en Teherán, prometió que el ejército iraní daría “una lección inolvidable” a cualquier ataque estadounidense.

Las protestas comenzaron como una reacción al aumento de precios de alimentos básicos y la alta inflación, pero se transformaron en manifestaciones antigubernamentales más amplias. La respuesta del gobierno ha sido una represión violenta que ha dejado decenas de muertos y miles de detenidos. Además, se ha impuesto un apagón casi total de internet para dificultar la comunicación y la difusión de información.

En el ámbito internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, condenó la represión y afirmó que el régimen iraní “está cruzando una línea”. Indicó que su gobierno está evaluando “opciones muy contundentes” y que el ejército está analizando posibles acciones. Trump también expresó su disposición a ayudar a los iraníes a alcanzar la libertad y advirtió que cualquier asesinato de manifestantes tendrá un alto costo. Por su parte, Irán convocó a los embajadores de Reino Unido, Alemania, Francia e Italia para exigir que retiren su apoyo a las protestas, calificándolo como una injerencia en asuntos internos.

El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, afirmó que el país está “totalmente preparado” para una guerra, pero también dispuesto a negociar bajo condiciones de igualdad y respeto mutuo. Negó que las protestas sean pacíficas y acusó a Estados Unidos de buscar una excusa para intervenir militarmente. Mientras tanto, el gobierno australiano recomendó a sus ciudadanos abandonar Irán de inmediato debido al deterioro de la situación y la posibilidad de cierre del espacio aéreo.

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