El básquet mundial está de luto tras conocerse la muerte de la pivote letona Uliana Semenova, quien tenía 73 años. Fue una de las jugadoras más altas de la historia con una longitud de 2.13 metros y además logró hazañas deportivas como dos medallas de oro olímpicas con la Unión Soviética en los Juegos de Montreal 1976 y Moscú 1980, consolidándose como una de las deportistas más destacadas de esos tiempos.
El impacto de Semenova en el básquetbol internacional quedó reflejado en sus ingresos al Salón de la Fama en 1993 y al de la FIBA (Federación Internacional de Básquet), en 2007. A lo largo de su trayectoria, la gigante de Letonia logró tres títulos mundiales y 10 campeonatos de Europa con la selección soviética. Además, disputó la mayor parte de su carrera en el TTT Riga entre 1967 y 1987, y después jugó en equipos de España y Francia.
Por su parte, la Federación Española de Baloncesto (FEB) lamentó la pérdida de la ex jugadora en sus redes sociales: “El baloncesto mundial está de luto. La FEB expresa sus condolencias por el fallecimiento de Uliana Semenova, miembro del Hall of Fame de nuestro deporte”.
“Uliana Semyonova fue una de las figuras más especiales en la historia del baloncesto femenino. Su legado seguirá inspirando a las generaciones venideras”, afirmó la carta firmada por el presidente de FIBA Europa, Jorge Garbajosa, y el director ejecutivo Kamil Novak recordando el paso de la deportista.

En cuanto a su historia, a los 12 años, las autoridades deportivas de Letonia identificaron el potencial de una niña por su inusual altura de 1,90 metros, pese a que ninguno de sus siete hermanos superaba el 1,78 metros. De inmediato, Semenova fue trasladada a un internado especializado en Riga, la capital, donde se evaluó su desarrollo y comenzó su formación atlética, a la vez que se le diagnosticó acromegalia, un desorden vinculado al exceso de la hormona de crecimiento somatotropa. Esta condición también afectó a otros conocidos jugadores de básquet, como el rumano Gheorge Muresan (2,31 metros) y el argenton Jorge Gigante González (2,29).
Nacida el 9 de marzo de 1952 en Medumi, Letonia, Uliana creció en una familia numerosa de clase media-baja y pasó su infancia en las afueras de Daugavlips, una ciudad situada en la frontera con Lituania y Bielorrusia. Durante esa etapa, debía recorrer cuatro kilómetros diarios para asistir a la escuela y apenas tenía contacto con el deporte.
Antes de cumplir 11 años, nunca había jugado al básquet ni sabía sus reglas. Tiempo después recordó sus primeras impresiones al ver un partido en vivo: “Incluso me sorprendía al ver a dos hombres corriendo libremente sin perseguir la pelota. Eran los árbitros…”.

Como datos sobresalientes de su carrera, Uliana Semenova es considerada la jugadora más dominante en la historia del básquet femenino, ya que conquistó 42 títulos oficiales y perdió solo un partido con la selección de la Unión Soviética a lo largo de 15 años de trayectoria. Como contraste, atravesó en los últimos tiempos serias dificultades económicas debido al sistema socialista de la antigua URSS, que le retuvo la mayor parte de sus ingresos internacionales.
La oportunidad de jugar fuera de la Unión Soviética se le presentó a los 35 años, cuando el gobierno permitió su salida tras el pago de USD 50.000 como adelanto por parte de un club español, el Tintoretto de Getafe. En España, impactó tanto por su físico (calzaba 58 y pesaba 135 kilos) que su llegada revolucionó la liga y obligó incluso a diseñar una cama especial para su tamaño. A pesar de su estatus de estrella y el entusiasmo popular, la mayor parte de su salario debía enviarse a la URSS: “He cobrado 480 dólares al mes, de un total de 10.000”, declaró en su momento, reconociendo que vivió penurias y que a veces no tenía dinero suficiente para comer, una situación que sus compañeras y el presidente del club intentaban paliar dándole ayuda.
Tras su retiro, que incluyó una temporada en el Valenciennes Orchies de Francia y el agravamiento de su salud debido a la diabetes y otros problemas físicos, regresó a Letonia, donde fundó una escuela de básquetbol para niñas en situación vulnerable y trabajó en el Comité Olímpico local. Durante sus últimos años, Semenova vivió en condiciones humildes y padeció dificultades para caminar, al punto de que hace 14 años se requirió un partido benéfico para costearle una operación.
En una de sus declaraciones que recordó la Federación de Básquetbol de Letonia en su sitio web, Semenova expresó en una oportunidad: “Ahora, cuando mi salud se deteriora, a veces me pregunto: ¿Valió la pena dedicarme por completo a mi vida consciente? Supongo que soy una maximalista; hago todo lo que puedo; menos no me basta. De joven, mi familia me enseñó a hacer cada trabajo que empezaba con honestidad, con total dedicación y hasta el final. Al principio, el básquet me parecía una frivolidad, hasta que me enamoré de él gracias a las fantásticas chicas del equipo”.




