La transición trajo aparejadas buenas y malas experiencias. Está claro que en algunas áreas hubo manifiesta colaboración, así como en otras todas fueron trabas. La asistencia que acaba de recibir el sector exportador de citrus del NEA es ejemplo de lo primero. Es tan así que el trámite comenzó con el gobierno anterior y llegó a buen término con el actual.
“La Cámara de Exportadores de Cítricos del Noreste Argentino (Cecnea) decidió en el mes de agosto pasado solicitar un fondo de asistencia al gobierno Nacional por intermedio del entonces Gobernador Gustavo Bordet y el Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Juan José Bahillo”, recordó Roberto Varela, gerente ejecutivo de la entidad, rastreando en la génesis de esta historia.
Varela relató que “en la reunión de presentación de la solicitud, se informó sobre el estado dramático del sector dada la caída de las exportaciones de cítricos debida, entre otros factores, al desbalance que se producía entre los ingresos regulados en dólares mientras que el aumento de costos internos y los convenios se producían al ritmo de la inflación. La situación era insostenible. Muchos de los exportadores comercializaron en el mercado interno con el consiguiente aumento de la presión de fruta en el mercado y la disminución de precio que ello significa”.
“Para ser más gráficos de la situación –precisó-, la exportación de cítricos dulces fue de 150.000 toneladas en el año 2007 y desde allí cayó significativamente hasta las 20.000 del año 2023. Todo ello con las mismas estructuras de producción y personal”.
Otro factor a tener en cuenta es que “las cajas de citrus que comercializan las empresas en el mercado internacional se venden en mercados auto regulados donde las variaciones de precio año a año son menores; es decir, el precio del producto es constante, mientras que los costos internos se ajustan como se dijo por inflación o por aumentos en dólares en razón de la fijación del precio oficial”, explicó.
Para colmo de males, Varela recordó que “a estos inconvenientes se sumó una derivación de la pandemia: el aumento de los costos de los fletes; pero lo más grave es que al disminuir la exportación, las frecuencias de los barcos portacontenedores se espaciaron y no había contenedores refrigerados en cantidad suficiente. Todo ello significó el aumento de los tiempos de viaje para un producto que está vivo, con la consecuente disminución de calidad que ello implica”.
Fue en ese contexto crítico para el sector que las gestiones para lograr el auxilio “fueron progresando con las presentaciones administrativas y la generación de un marco de referencia que defina cómo manejar un fondo rotatorio que fuese sostenido por la propia actividad. Sobre el final de año –informó Varela-, con la nueva administración provincial a cargo del Lic. Rogelio Frigerio y el Ministro de Desarrollo Económico Guillermo Bernaudo interesaron al Secretario de Bioeconomía Nacional, Fernando Vilella, para finalizar el trámite y girar los fondos, en el marco de las dificultades económicas del momento y de la transición. Esta ayuda -600 millones de pesos-, se vio potenciada por la no aplicación de los derechos especiales de exportación (DEX) propuestos inicialmente, que hubieran sumido a la




