Papa León XIV llama a un alto el fuego en Ucrania y condena la “pandemia de armas”

En El Mundo
septiembre 01, 2025
El pontífice pidió detener la violencia en Ucrania y lamentó los recientes tiroteos en una escuela católica en Minneapolis, mostrando su cercanía con las víctimas.

Ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV lanzó este domingo un nuevo llamado a la paz y condenó la violencia que atraviesa distintos rincones del planeta. Desde la ventana del Palacio Apostólico, pidió detener lo que denominó "la pandemia de las armas, largas y cortas, que infectan el mundo" y reclamó que "la voz de la guerra debe callar".

El pontífice lamentó que "continúan sembrando muerte y destrucción los ataques en Ucrania, contra la capital Kiev y en otras ciudades", y exhortó a la comunidad internacional a apoyar un alto el fuego inmediato. "Renuevo mi cercanía al pueblo ucraniano y a todas las familias afectadas. Invito a no ceder a la indiferencia y a acompañar con oración y gestos concretos de caridad", expresó.

Visiblemente conmovido, el Papa también se refirió al reciente tiroteo en una escuela católica en Minneapolis, Estados Unidos, donde murieron dos niños y más de veinte resultaron heridos. "Estoy profundamente entristecido por esta tragedia", dijo en inglés, su lengua natal. A través de un telegrama firmado por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, envió sus condolencias y apoyo espiritual a las familias afectadas.

El Papa también mencionó el reciente naufragio frente a las costas de Mauritania, donde murieron más de cincuenta migrantes y un centenar continúa desaparecido. "Nuestros corazones están heridos por tantas tragedias que se repiten a diario. Encomendemos a los heridos, desaparecidos y fallecidos al amoroso abrazo de nuestro Salvador", dijo.

Más allá de la condena a la violencia, el Papa dedicó parte de su homilía a reflexionar sobre la humildad como valor esencial en la vida cristiana. "La humildad es ser libre de uno mismo, mirar lejos y no reducir la vida a una competición inútil", señaló.

 

 

Pidió que la Iglesia sea "un taller de humildad" donde cada persona pueda sentirse acogida. "María, a quien ahora invocamos, es verdaderamente la Madre de esta casa", concluyó.