Peña reabrirá el recinto de la Cámara de Diputados, virtualmente paralizado desde la histórica sesión del 13 de junio en la que se aprobó la ley del aborto legal.
La única sesión ordinaria fue el 4 de julio para aprobar la ley Justicia y la de regularización de tierras en barrios populares, cuando aún persistían hostilidades en cada bloque por división entre verdes y celestes.
El escándalo de los cuadernos, el nuevo pedido de detención de Cristina Kirchner, la disparada del dólar y el recorte feroz iniciado para cumplir con el FMI alteró los ánimos y Mauricio Macri pidió cerrar los recintos hasta debatir el presupuesto.
Pero el jefe de Gabinete prefirió volver a dar la cara, como le pide el artículo 101 de la Constitución, que lo obliga a informar una vez por mes al Congreso los avances de la gestión.
Nadie estuvo tan cerca de cumplir esa obligación como él y hubo casos insólitos como el de Aníbal Fernández, que en su último paso por la jefatura de Gabinete no pisó el Congreso. Será la defensa de su sucesor si le recriminan el silencio de septiembre.





