Psicólogo advirtió sobre la adicción digital y comparó el scrolleo con la cocaína

En Salud
abril 06, 2026
Schujman analizó en Infobae a la Tarde el impacto del uso de celulares y redes sociales en niños y adolescentes, y destacó la necesidad de mayor acompañamiento familiar para enfrentar la dependencia d

En una entrevista con Infobae a la Tarde, el psicólogo especialista en familia y vínculos Alejandro Schujman alertó que las medidas regulatorias sobre el acceso a celulares y redes sociales no son suficientes para mitigar el impacto en la salud emocional de niños y adolescentes. Señaló que este fenómeno va más allá del ámbito escolar y requiere una conciencia colectiva para abordarlo.

Durante la charla con el equipo de Infobae a la Tarde, integrado por Manu Jove, Maia Jastreblansky y Paula Guardia Bourdin, Schujman se refirió a las recientes restricciones implementadas en Australia y en la ciudad de Buenos Aires. Explicó que “7 de cada 10 menores siguen usando todas las plataformas, las redes sociales. Hay algo que la prohibición estatal, que la norma, no logra solucionar en definitiva y sigue siendo un problema que nos atraviesa”.

El especialista enfatizó que “la palabra prohibir ya de entrada no es una palabra que sea amigable” y remarcó que la legislación “es necesaria, pero no suficiente”. Explicó que el acceso continuo de los chicos a las redes sociales, a pesar de las restricciones, evidencia que el problema requiere una toma de conciencia social más amplia: “Hace falta que tomemos conciencia entre todos, los chicos están realmente complicados con esto”.

Schujman comparó la situación actual con el cambio de paradigma respecto al cigarrillo: “Cuando yo era joven fumar era cool. Hoy todo el mundo sabe el daño que hace el cigarrillo. Creo que estamos dándonos cuenta recién ahora del daño terrible, el impacto que genera el uso de pantallas en los chicos”. En ese sentido, subrayó que los límites impuestos por ley solo representan “una pata” de la solución y que la clave está en el involucramiento de los padres: “El límite está puesto para ser roto con cuidado. Si arrancamos ya de que es permitido esto, la transición es mucho más fácil”.

Consultado sobre el impacto a largo plazo, Schujman fue contundente: “Llega muy poco calificado para la vida adulta. Esta es la realidad que nos encontramos en los consultorios con las generaciones de veintipico, treintipico”. Señaló que los chicos criados con acceso libre al celular muestran un bajo umbral de frustración y dificultades para gestionar emociones y relaciones interpersonales. “Hay poca capacidad para gestionar los desafíos que la vida nos presenta, que tiene que ver con la tristeza, el enojo, el manejo de los conflictos, las relaciones interpersonales”, advirtió.

El psicólogo relató el caso de un gerente que fue sorprendido por la visita de la madre de un empleado de 30 años para interceder en un problema personal, como muestra de una generación sobreprotegida y con pocos recursos de afrontamiento. Consideró que el uso excesivo de pantallas debilita las habilidades sociales y fomenta la soledad, lo que puede derivar en un aumento de la violencia: “Cuanto más solos nos sentimos, más chances hay de que alguien pueda reaccionar violentamente. La gente está muy irritable y tiene que ver con esta falta de conexión”.

Schujman recomendó “dejar que los chicos se aburran” y sostuvo que “el aburrimiento y la frustración son la llave de acceso a gestionar la capacidad de bancarse que las cosas en la vida no son como uno quiere”. Diferenció entre el uso y el abuso del celular: “La tecnología bien usada está buena. El tema es que la estamos usando de manera absolutamente contramano de instrucciones”.

Al alertar sobre la sobredosis de dopamina que provocan las redes sociales, advirtió que “el scrolleo es cocaína”: “Lo que genera en el cerebro esto de estar scrolleando y no sabés con qué te vas a encontrar… hay sitios armados para eso”. Recomendó postergar el acceso a redes sociales como TikTok e Instagram hasta los 14 o 16 años y promover dispositivos básicos para los más chicos: “Hay una movida en la que los padres le están dando a sus hijos teléfonos que sirven solo para llamar o recibir mensajes. Lo complicado no es llamar, sino toda la sobredosis de dopamina que provocan las pantallas”.

Finalmente, Schujman afirmó que “somos nosotros los que regulamos cuando se trata de nuestros hijos, y cuanto más chicos, más regulamos y más fácil es cómo gestionan cuánto de esto tienen en su vida”. Propuso que los adultos también realicen un detox digital: “Dejar el celular una hora y media antes de acostarse, agarrarlo media hora después de levantarse. Tenemos que hacer nosotros también un detox porque los chicos no nos escuchan, pero ven que estamos supercomplicados acá”.

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