La decisió del Senado de rechazar los pliegos propuestos por el Presidente Javier G. Milei para integrar la Corte Suprema de Justicia no pasó desapercibida. El comunicado emitido por la Oficina del Presidente momentos después de la votación, dirigido a los legisladores, los acusa de priorizar sus causas judiciales en lugar de velar por el funcionamiento del poder judicial.
Los pliegos de los candidatos propuestos por el Ejecutivo fueron rechazados en una sesión que mostró una inédita coincidencia entre senadores de distintas fuerzas políticas, incluyendo PRO, UCR y kirchnerismo, con el objetivo de vetar a los jueces propuestos por Milei.
En un comunicado oficial, se expresa la indignación por la politización de la justicia y se critica al Senado por actuar por motivos políticos en lugar de evaluar la idoneidad de los candidatos. Se señala al Senado como un refugio de la casta política y una barrera para el progreso de Argentina.
La sesión del Senado, que inició con el impulso del bloque kirchnerista y el apoyo de PRO y UCR, culminó con el rechazo a los postulantes a jueces para la Corte Suprema. La reacción desde la Casa Rosada fue inmediata, manifestando que la politización judicial representa una amenaza para la democracia.
Milei, desde sus redes sociales, expresó su descontento ante la negativa del Senado, cuestionando los intereses detrás de la decisión. La votación reveló una división de opiniones que impidió la confirmación de los candidatos propuestos.
Lijo y García Mansilla seguirán caminos separados, con el primero sin asumir funciones en la corte y el segundo ya integrando el cargo. Las postulaciones no lograron el apoyo necesario para su confirmación, revelando la compleja situación en torno a la designación de nuevos magistrados.