Repartidores de aplicaciones deben completar casi 500 pedidos al mes para no caer en la pobreza

En Economía
noviembre 26, 2025
Un informe de Fundación Encuentro muestra que la precarización de los trabajadores de delivery aumenta debido a la competencia y la caída de ingresos.

Un informe reciente de la Fundación Encuentro revela que la precarización económica de los repartidores que trabajan para aplicaciones de delivery alcanzó niveles críticos en septiembre de 2025. Según el estudio, un repartidor necesitó completar 461 pedidos mensuales para no caer por debajo de la línea de pobreza en un hogar tipo de cuatro integrantes. Esta cifra representa un aumento respecto a meses anteriores, ya que en julio se requerían 450 pedidos y en agosto 454, lo que indica una pérdida de ingresos reales para estos trabajadores.

La Fundación destaca que miles de jóvenes, en su mayoría migrantes y personas excluidas del mercado laboral formal, encontraron en plataformas como Rappi y PedidosYa una forma rápida de generar ingresos. Sin embargo, detrás de esta aparente flexibilidad laboral se esconden condiciones de inestabilidad, falta de regulación y costos crecientes que los repartidores deben afrontar por cuenta propia. Para medir esta situación, la Fundación desarrolló el Coeficiente de Alcance del Pedido Promedio (APP), un indicador que calcula cuántos pedidos debe realizar un repartidor para cubrir distintos niveles de subsistencia, tomando como base el valor promedio del pedido sin propinas, que en septiembre fue de $2.553,60.

El informe señala que, además de los casi 500 pedidos mensuales necesarios para cubrir la Canasta Básica Total, otros gastos corrientes representan un desafío adicional. Por ejemplo, se requieren 15 pedidos para pagar el monotributo y 2 pedidos para llenar un tanque de nafta. Los ingresos de los repartidores dependen de múltiples factores fuera de su control, como el nivel de demanda, el clima, los tiempos de espera, la distancia de los pedidos y criterios de asignación que no son transparentes. A estos factores se suman los costos directos que cada trabajador debe asumir, lo que genera ingresos inestables, variables y volátiles, sin referencias claras ni escalas salariales como en empleos formales.

La situación se agrava por el impacto de la inflación entre julio y septiembre, que afectó especialmente los rubros de alquiler y crianza. El costo de la vivienda exigió 11 pedidos adicionales para ser cubierto, mientras que la canasta de crianza aumentó entre 3 y 4 pedidos. En contraste, gastos como combustible, monotributo o salario mínimo se mantuvieron relativamente estables en términos de esfuerzo requerido. Sin embargo, cualquier fluctuación económica se traduce rápidamente en más horas de trabajo y más pedidos diarios para los repartidores, según el análisis de DataGremial.

En conclusión, la Fundación Encuentro advierte que el sector de delivery muestra un esquema de vulnerabilidad creciente en varios aspectos, profundizando la precarización de quienes trabajan en plataformas digitales y evidenciando la necesidad de regulaciones que protejan a estos trabajadores.

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