Jorge Narváez, secretario general de la filial María Grande de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) y secretario académico del Instituto de Formación Docente de esa ciudad, afirmó que la salida de Eugenio Medrano de la dirección de Educación Superior del Consejo General de Educación (CGE) ya se “olfateaba” debido al malestar que había generado en toda la provincia su decisión de implementar un severo plan de ajuste.
Según Narváez, la renuncia de Medrano no se produjo antes por razones políticas, pero desde el inicio de las protestas y movilizaciones, el gremio fue claro en dos puntos fundamentales. “La renuncia de Medrano era un gesto político que debía tener el Gobierno provincial, pero con Medrano también tiene que irse la política de ajuste sobre la educación superior”, aseguró. Además, destacó que “toda esta política de ajuste sobre los institutos de educación superior o sobre el nivel superior no universitario debe tener un fin y se debe dar marcha atrás con esas decisiones”.
En referencia a la reunión de principios de diciembre en la que Medrano anunció el plan de ajuste, acompañado por dos vocales del Consejo de Educación, Santiago Laumann y Elsa Chapuis, Narváez consideró que la salida de Medrano no es solo un “fusible” que se quemó. “Nosotros hicimos saltar el fusible, porque la política educativa viene siendo una política de ajuste y entendemos que esto es parte de un combo mucho más grande”, explicó. Detalló que el recorte busca cerrar números, pero afecta a las áreas más sensibles como educación y salud, sectores que sufren el impacto y que la sociedad más necesita.
Además, señaló que el ajuste en el nivel superior repercute en los otros niveles del sistema educativo provincial. “Se sigue recategorizando escuelas y eso significa pérdida de cargos. Hay docentes que se van a quedar sin trabajo por este cierre de cargos que también se da en los otros niveles”, advirtió.
Sobre la expectativa respecto a la designación de un reemplazo para Medrano, Narváez sostuvo que “se necesita designación porque nos quedamos sin referencia y sin equipos técnicos que trabajen para generar política pública para la educación superior”. Consideró que es una muy mala señal que Medrano haya renunciado y aún no haya un funcionario que lo reemplace, lo que genera incertidumbre en los institutos superiores.
Finalmente, comentó que la última información que recibieron fue un llamado telefónico de Medrano antes de su renuncia, en el que les comunicó que una de las carreras tendrá continuidad y que otra está en evaluación, pero aclaró que “eso fue un llamado telefónico, nada oficial”. Por eso, remarcó que “seguimos en la incertidumbre” y que necesitan resoluciones oficiales que confirmen la situación, sobre todo teniendo en cuenta que hay 70 estudiantes inscritos a quienes todavía no pueden informar si podrán cursar la carrera.
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