La situación del sistema financiero argentino encendió una señal de alarma que no se veía desde la salida de la Convertibilidad, en diciembre del 2001. Sucede que la morosidad en los préstamos otorgados a las familias tocó máximos en más de
La tasa de morosidad en créditos familiares llegó al 6,6% en agosto, impulsada por las altas tasas de interés y la falta de recuperación de los salarios reales.