El informe elaborado por el organismo refleja que el número de niños y adolescentes con obesidad se triplicó desde 2000. El dato muestra un cambio inédito en los hábitos alimentarios.
Un estudio revela que cereales para niños poseen más azúcar, grasa y sodio, mientras disminuye la fibra y proteína, generando preocupación por la obesidad infantil.