En las últimas horas, Amir Hatami, jefe del ejército iraní, calificó como un “doble ataque” las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y las acciones de Israel. Trump había asegurado que sus fuerzas “acudirán al rescate” si manifestantes pacíficos en Irán son atacados o asesinados. Frente a estas palabras, Hatami afirmó que “la República Islámica considera la intensificación de la retórica contra la nación iraní como una amenaza y no dejará que continúe sin respuesta”, según informó la agencia estatal IRNA.
Durante un acto en Teherán, Hatami mostró confianza en las capacidades militares del país, asegurando que las fuerzas armadas iraníes están mejor preparadas que antes del conflicto con Israel. Advirtió que cualquier ataque enemigo será respondido con mayor dureza que en ocasiones anteriores y sentenció: “cortaremos la mano de cualquier agresor”.
Irán atraviesa un momento de gran inestabilidad interna, agravado por problemas económicos y sanciones internacionales. Según el centro de estudios Soufan Center, la represión gubernamental, el deterioro de las condiciones económicas y las políticas que aislaron al país han incrementado la ira social. Las protestas masivas se extienden por todo el territorio, con al menos 310 focos de manifestaciones y un saldo de 36 muertos reportados por la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos.
El colapso de la moneda local, el rial, ha generado un aumento significativo en los precios de alimentos y productos básicos, lo que afecta gravemente a la población. Para intentar mitigar esta situación, el gobierno iraní destinó subsidios que alcanzan a 71 millones de personas, entregando un equivalente a 7 dólares estadounidenses por cabeza de familia para aliviar la inflación en productos como arroz, aves y aceite de cocina. Aunque esta cifra casi duplica los subsidios anteriores, la continua depreciación del rial, que cotiza a 1,4 millones por dólar, y las tensiones internacionales mantienen a la población en una situación crítica.
Mohammad Jafar Ghaempanah, vicepresidente de Irán, describió la situación como una “guerra económica total” debido a las sanciones internacionales y las consecuencias del conflicto con Israel. En este contexto, la escalada de amenazas y la creciente represión interna generan un clima de alta tensión tanto dentro como fuera del país.





