Rafael Rofman, especialista en demografía del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), explicó las razones detrás de la caída en el número de nacimientos tanto en Argentina como a nivel global, así como las implicancias de este fenómeno. En diálogo con El Doce, señaló que esta tendencia es un proceso mundial que se ha acelerado en la última década en Argentina, debido a que previamente el descenso había sido más lento.
El demógrafo destacó que esta disminución de la natalidad forma parte de un proceso de largo plazo que comenzó hace aproximadamente 250 años, tras la Revolución Francesa. “Es un proceso en el que las sociedades se van haciendo más igualitarias, las mujeres tienen una participación más activa en los mercados de trabajo, la educación se universaliza”, explicó Rofman. Además, indicó que la valoración que se otorga a los hijos ha cambiado: “Lo que valoramos de nuestros hijos es mucho más importante de lo que era históricamente, entonces tenemos para nuestros chicos mejor educación, más cuidado, más atención”.
Este cambio en la dinámica familiar ha llevado a que las familias tengan menos hijos. Según Rofman, hace 150 años el promedio era de siete hijos por familia, mientras que en la actualidad esa cifra ronda entre 1,4 y 1,5. Aunque Argentina mantiene una tasa de fecundidad superior a la de países vecinos como Uruguay y Chile, se encuentra en niveles similares a los de muchas naciones europeas. “Nos vamos a convertir progresivamente en una sociedad cada vez más vieja, yo no sé si en una sociedad de viejos”, evaluó el especialista.
Rofman describió la transformación demográfica como un cambio generacional: “Venimos de una sociedad de nietos y vamos a convertirnos en una sociedad de abuelos. Antes cada abuelo tenía muchos nietos, ahora cada nieto va a tener muchos abuelos. Eso va pasando, no pasa de un día para el otro. Es un proceso lento que va ocurriendo y va a seguir ocurriendo”.
En cuanto a las consecuencias, el demógrafo advirtió que la caída en la natalidad plantea desafíos importantes para las políticas públicas, especialmente en áreas como la previsión social y la salud. “Implica que tenemos que repensar algunas instituciones cómo funcionan, cómo van a funcionar en las próximas décadas”, afirmó. También señaló que la educación es un tema crítico que ya está afectando en el corto plazo y que, en este contexto, puede representar una oportunidad para enfocarse “no tanto en la cantidad sino en la calidad” educativa.





