Tras la reunión del Consejo Directivo de la CGT el viernes 6 de febrero, los dirigentes sindicales anunciaron que no habrá paro general el miércoles 11, aunque sí convocaron a una concentración masiva en la Plaza del Congreso a partir de las 15 horas para manifestarse en contra de la reforma laboral impulsada por el Gobierno.
El triunviro Jorge Sola expresó en conferencia de prensa que la reforma “ataca y cercena los derechos laborales y colectivos de los trabajadores” y confirmó que la protesta será “multitudinaria y contundente”. Además, señaló que la solución al conflicto “no es gremial sino política” y apuntó contra los legisladores que debatirán el proyecto, afirmando que “tendrán que poner en claro que defienden los intereses de los trabajadores”.
La CGT informó que ya planteó sus objeciones a más de 16 gobernadores, 35 senadores, 30 diputados y 50 intendentes, además de representantes de las pymes. Aunque descartaron el paro general para esta fecha, no lo descartaron para más adelante, ya que consideran que se trata de “una batalla larga”.
En el debate interno del Consejo Directivo prevaleció la postura de los sectores más dialoguistas, que consideran que aún no es el momento de activar una medida de fuerza de gran magnitud. Estos sectores apuestan a introducir modificaciones al proyecto a medida que avance en ambas cámaras del Congreso y a reducir su impacto, con el apoyo de la oposición al Gobierno, que intentará frenar la aprobación o debatir cambios.
Por su parte, algunos sindicatos como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) habían pedido un paro y ya realizaron movilizaciones junto a las dos CTA en Córdoba el jueves anterior, y convocaron a otra marcha para el martes en Rosario. La UOM confirmó que realizará un paro el miércoles desde las 10 de la mañana para facilitar la participación de sus afiliados en la movilización al Congreso. Asimismo, cada gremio quedó facultado para disponer un cese de actividades parcial o total para acompañar las protestas.




