Argentina lidera el ranking mundial de estrés y ansiedad diaria, según estudio internacional

En Salud
febrero 23, 2026
Una investigación global ubicó a Argentina como el país con mayor porcentaje de personas que experimentan estrés y ansiedad frecuentes. La endocrinóloga Laura Maffei analizó las causas y ofreció recom

Un reciente estudio internacional posicionó a Argentina como el país con el mayor porcentaje de personas que sufren estrés y ansiedad de forma habitual. La endocrinóloga Laura Maffei explicó las razones detrás de este fenómeno y brindó consejos para su manejo.

Según el informe de Statista Consumer Insights, el 49% de los argentinos encuestados manifestó haber experimentado estrés y ansiedad frecuentes en los últimos doce meses, lo que coloca al país en el primer lugar a nivel mundial en estas condiciones. En diálogo con Infobae, Maffei confirmó que “somos el país del estrés” y destacó que esta cifra coincide con los datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, que también registra “niveles elevados de malestar psicológico, especialmente entre jóvenes y sectores vulnerables”, con un aumento de síntomas como insomnio, irritabilidad e incertidumbre cotidiana.

Detrás de Argentina, se encuentran Finlandia con un 45% y Canadá con un 42%, mientras que Estados Unidos (39%), Japón (37%) y Francia (30%) presentan cifras inferiores. Maffei señaló que “siempre estamos en el ranking superior de reacción de estrés” y atribuyó este fenómeno en parte a las condiciones de vida actuales. Explicó que la respuesta al estrés ha sido una herramienta evolutiva que ha permitido a la humanidad adaptarse y sobrevivir a lo largo del tiempo.

La especialista subrayó que el estrés es inherente a la vida moderna y afirmó que “sin estrés, nos morimos”. Sin embargo, aclaró que es fundamental que esta reacción sea controlada y gestionada de manera consciente para evitar que se descontrole. “Una reacción de estrés controlada, gestionada, consciente de que en ese momento nos estamos pasando de vueltas, con herramientas para bajar, es fundamental”, sostuvo.

Maffei advirtió sobre los riesgos del estrés crónico, que ocurre cuando la respuesta al estrés no disminuye y se mantiene elevada la producción de cortisol, lo que puede desajustar el organismo. “Pasamos al estrés crónico, y ahí aparece la desmotivación, el cansancio, la depresión, los problemas musculares, la hipertensión”, explicó la endocrinóloga.

Consultada sobre la influencia del contexto social en este fenómeno, Maffei fue categórica: “Todo tiene que ver con cómo uno vive el contexto. Por ahí yo no me estreso con lo mismo que vos y a mí no se me descuajeringa todo mi sistema con las mismas cosas”. Para ilustrar esta idea, mencionó la sigla CINE, que se refiere a “la película que cada uno se hace”: Control, Imprevisibilidad, Novedad y Ego.

La médica describió los efectos fisiológicos del estrés: “El cortisol inunda tu cerebro y perdés la objetividad. Te sentís desmotivado, cansado, hipertenso, con dolores musculares, úlcera, problemas dérmicos. Hay que aprender a convivir y a manejar el estrés”.

Entre las herramientas prácticas para enfrentar el estrés, Maffei recomendó identificar la causa, salir a caminar, aprender a respirar con el abdomen para activar el nervio vago y reducir el cortisol, y mantener el contacto social. “Juntarte con amigos es clave. Ayudar al prójimo también: salir del ego y mirar un poco qué hay afuera”, afirmó.

Al hablar de los grupos más afectados, sorprendió al señalar que los adultos mayores son los que más estrés padecen, ya que tienen menos recursos para gestionarlo y su cerebro es más sensible al cortisol. También destacó que los niños incorporan el estrés parental hasta los doce años de manera significativa.

Respecto al impacto de la tecnología, advirtió que “el celular es un alto estresor” y que las redes sociales han afectado profundamente a los jóvenes, al igual que otras herramientas tecnológicas. Para concluir, insistió en que no se debe eliminar el estrés, sino aprender a gestionarlo: “Sin estrés estamos muertos. Todos necesitamos un poco, pero lo importante es reconocerlo y saber bajarlo. Hay que poner en marcha todo lo sensorial: mirar las hojas, sentir el fresquito, conectar con el presente”. Además, recomendó “comer con menos sal, armar una rutina que descargue, meditar, moverse, disfrutar de la reunión de amigos”.

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