La tensión entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel se intensificó en las últimas horas luego de que Villarruel afirmara en un mensaje en la red social X que el Gobierno desea su renuncia, pero que ella no la concederá. Desde la Casa Rosada desmintieron esa versión y aseguraron que no promoverán su salida anticipada, aunque cuestionaron duramente su gestión parlamentaria.
“Lo único que queremos es que haga su trabajo. Empujar y defender la agenda del Gobierno en el Senado. Para eso la votaron y no lo hace”, afirmó a Infobae una fuente con acceso al despacho presidencial. A pesar de no considerarla parte del Ejecutivo, desde Balcarce 50 descartaron impulsar su renuncia antes de que finalice su mandato en 2027.
Villarruel, que en los últimos meses se sintió marginada por el Poder Ejecutivo y fue acusada públicamente por Milei de intentar atentar contra su presidencia durante el discurso inaugural del año legislativo en el Congreso, respondió a los cuestionamientos del diputado Luis Petri. Este último había señalado que “cuando el Presidente habla de aquellos que desde la oposición o el Gobierno se relamen por sentarse en el sillón de Rivadavia, hacía alusión a una Vicepresidenta que no estuvo a la altura de las circunstancias”.
En respuesta, Villarruel utilizó sus redes sociales para negar que renunciará y sostuvo: “Quieren mi renuncia, pero no se les va a dar. Hasta el 10 de diciembre ocupo con honestidad mi cargo. Al que no le gusta, vota lo que quiere en el próximo turno”. Además, criticó a Petri, quien lideró el Ministerio de Defensa, un cargo que le habían prometido a ella antes del 10 de diciembre de 2023.
Al día siguiente del cruce, un integrante del círculo político cercano a Milei reconoció que las diferencias con Villarruel son profundas y difíciles de reconciliar, pero reiteró que no hay intención de desplazarla antes de tiempo. “No tiene la más mínima gota de dignidad. ¿Si me gustaría tener un Vice alineado, que defienda las políticas del Presidente en Senado? Sí, claro. Ahora, ¿eso se traduce en que vamos a promover la renuncia? Por supuesto que no”, afirmó a Infobae.
Desde el núcleo del Gobierno libertario indicaron que el conflicto comenzó en diciembre de 2023, cuando Villarruel “repartió” cargos en ministerios que Milei había prometido a otras fuerzas políticas. Por esta razón y debido a la constante intención de la vicepresidenta de distanciarse de la política oficial, se están evaluando nuevas opciones para acompañar a Milei en su posible reelección.
“Necesitamos un perfil puro. Alguien que garantice la continuidad del modelo”, confesó un colaborador cercano. Entre los nombres que cobran fuerza para la fórmula presidencial aparecen el jefe de Gabinete Manuel Adorni, que responde directamente a Javier y Karina Milei, y en segundo lugar la senadora Patricia Bullrich, aunque esta última genera resistencias dentro del espacio.
Mientras tanto, la administración libertaria continúa con sus críticas hacia Villarruel, a quien acusan de buscar protagonismo y de aumentar sus críticas porque “quiere fama”. “Está bien. Es peronista, con ansias de poder y antiliberal”, comentaron tras la foto que la vicepresidenta compartió con el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, uno de los principales opositores a la Casa Rosada.
El entorno de Villarruel responde a esas acusaciones afirmando que “es la más institucionalista de todas”. Con esa frase intentan justificar la imagen con el mandatario riojano, que se suma a otras reuniones con representantes provinciales y a su labor en la Cámara de Senadores.
La propia vicepresidenta explicó a Bullrich que, como parte del binomio electo para gobernar el país, no tiene autoridad para impedir una sesión con mayoría en el Senado, ya que eso “vulneraría el principio de división”. Esta aclaración surgió luego de que Bullrich la acusara de ser funcional al kirchnerismo por permitir la sesión en la que se trataron proyectos sobre jubilaciones y discapacidad en julio de 2025.
En la Cámara Alta se distingue la figura de Villarruel de la del presidente de Diputados, Martín Menem, quien integra la bancada oficialista y sobre quien recae el mote de “golpista” que Petri lanzó públicamente y que, según allegados a Villarruel, debería estar respaldado por pruebas. “Victoria es intachable. Es algo que podría terminar en la justicia”, señalaron desde su entorno.





