Agostina Páez enfrentó este martes una audiencia clave en Río de Janeiro, Brasil, donde está retenida desde enero, acusada de injuria racial, un delito que puede conllevar hasta cinco años de prisión. La resolución fue favorable: no irá presa y podrá regresar a Argentina, aunque resta la firma del juez para formalizarlo.
Así lo confirmó su defensora, Carla Junqueira, al salir de la audiencia. La abogada explicó que tanto la Fiscalía como la querella no se opusieron a que Páez regrese al país y que el juez debe definir en los próximos días la caucción pecuniaria (fianza) que deberá pagar. “Es una cuestión de días”, afirmó Junqueira.
Como parte de la resolución, Agostina deberá pagar una multa y realizar servicios comunitarios. Sus defensores estiman que podrá estar en su casa en Argentina en aproximadamente tres días, aunque dependerá de la decisión final del juez sobre la cuantía del pago a las víctimas.
El caso se inició el 14 de enero, cuando Páez fue grabada haciendo gestos considerados racistas hacia empleados de un bar en el barrio de Ipanema. El video se viralizó rápidamente, lo que motivó tres denuncias penales por discriminación y la imposición de medidas cautelares, como el uso de una tobillera electrónica y la prohibición de salir del país.
Durante la audiencia, la Fiscalía redujo las tres denuncias a una sola, con una pena mínima de dos años, que puede ser reemplazada por servicios comunitarios en Argentina y el pago de una reparación a las víctimas. La acusación finalmente consideró el hecho como un delito continuado con tres víctimas.
Agostina declaró ante la prensa: “Si Dios quiere, en días puedo volver a la Argentina. Al juez le dije la verdad, todo lo que ha pasado; les he pedido perdón a las supuestas víctimas”. También calificó la experiencia como “la peor de mi vida”.
La abogada acusada agregó que las víctimas no hicieron objeciones, aceptaron las disculpas y se retiraron, mientras que ella no recibió ningún pedido de disculpas. Su defensora destacó que la Fiscalía reconoció que Páez había pedido disculpas y comprendía el significado del racismo en Brasil.
Pese a la resolución favorable, Agostina expresó que seguirá sintiéndose amenazada y que no estará en paz hasta regresar a Argentina. “Voy a seguir encerrada porque he seguido siendo amenazada. Que esta resolución no quita que no me puedan hacer algo”, explicó.
En cuanto a la intervención del gobierno argentino, se aclaró que no puede intervenir directamente en causas penales en el exterior debido a la soberanía judicial del país donde ocurrió el hecho. En este caso, la justicia brasileña tiene competencia exclusiva sobre la investigación, detención y proceso judicial.
Lo que sí puede hacer el gobierno argentino es brindar asistencia consular, que incluye verificar que la detenida tenga defensa legal, garantizar que no se vulneren sus derechos, facilitar el contacto con la familia, realizar visitas y proveer abogados o traductores si es necesario. Esta asistencia se brindó a Páez desde el inicio del proceso y representantes del consulado estuvieron presentes en la audiencia de este martes.
Sin embargo, la salida del país o cualquier decisión sobre la causa solo puede lograrse mediante un acuerdo judicial entre las partes, como ocurrió en esta audiencia, y no por intervención directa del gobierno argentino.





