Aumentan los casos de meningitis y alertan sobre la importancia de reforzar la vacunación

En Nacionales
mayo 13, 2026
En lo que va del año, Argentina registró 172 casos de meningitis, superando la mediana histórica y generando preocupación por la rapidez y gravedad de esta enfermedad.

La meningitis es la inflamación de las meninges, las membranas que protegen el cerebro y la médula espinal, componentes esenciales del sistema nervioso central. Esta inflamación puede ser causada por diferentes agentes, como virus, bacterias, hongos o parásitos, aunque las formas bacterianas son las más graves y las que representan un mayor desafío para la salud pública.

Estas infecciones pueden avanzar rápidamente y provocar complicaciones severas, incluyendo daño neurológico permanente e incluso la muerte, especialmente en grupos vulnerables como bebés, niños pequeños y personas con sistemas inmunitarios debilitados.

Los síntomas suelen aparecer de forma súbita e incluyen fiebre alta, dolor de cabeza intenso, rigidez en el cuello, sensibilidad a la luz, náuseas, vómitos y alteraciones en el estado mental. Uno de los principales problemas es que los primeros síntomas pueden confundirse con otras enfermedades comunes, lo que retrasa el diagnóstico y el inicio del tratamiento, aumentando así el riesgo de complicaciones.

En bebés y recién nacidos, los signos pueden ser menos específicos y manifestarse como irritabilidad, llanto persistente, somnolencia, rechazo al alimento o fontanelas abultadas. Enrique Casanueva (M.N. 55.133), infectólogo pediatra y jefe emérito del Servicio de Infectología Infantil del Hospital Universitario Austral, señala que “reconocer estos signos y consultar de forma precoz es clave para iniciar el tratamiento adecuado y reducir el riesgo de secuelas”.

En las últimas semanas, los casos de meningitis en Argentina superaron los niveles esperados, según el Boletín Epidemiológico Nacional. En lo que va del año 2026, se registraron 172 casos, cifra que supera la mediana de 152 casos acumulados en el mismo período epidemiológico entre 2022 y 2025. Este aumento resalta la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, especialmente la vacunación, para controlar la propagación de esta enfermedad y proteger a la población más vulnerable.

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