La única vez que España organizó el Campeonato de Europa sub-21 masculino fue en 1996, un torneo que entonces se disputaba en formato de eliminación directa y con la participación de solo cuatro selecciones. Después de más de tres décadas, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha comunicado a la UEFA su interés en convertirse nuevamente en anfitrión de este certamen en el año 2029, compitiendo en esta ocasión con Austria por la sede, de acuerdo con la información publicada por la propia federación española en su página web.
Según notificó la RFEF y comunicó Rafael Louzán, presidente en funciones de la entidad, a la Junta Directiva este jueves, ya se ha remitido una “carta de intención” a la UEFA, máximo organismo futbolístico del continente. Esta manifestación formal de candidatura permitirá a España participar en el proceso de selección que concluirá el próximo 6 de diciembre, momento en el que la UEFA anunciará qué país acogerá el Campeonato de Europa sub-21 masculino en 2029.
Tal como detalló la RFEF, España contará como principal adversaria en la carrera a la organización del torneo con Austria, que también ha presentado una propuesta oficial ante la UEFA. En este contexto, la candidatura española se fundamenta en el exitoso historial del país en esta competición, ya que junto a Italia, ostenta el mayor número de títulos logrados: cinco campeonatos a lo largo de la historia del torneo. Esta cifra constituye un respaldo histórico para la candidatura, teniendo en cuenta la tradición y la competitividad del fútbol sub-21 español en Europa.
En la información facilitada por la RFEF se recuerda que la próxima edición del Campeonato de Europa sub-21 se desarrollará en 2027, con Serbia y Albania como países anfitriones, siguiendo el itinerario de sedes rotativas bajo la supervisión de la UEFA. Esta dinámica permite a diferentes federaciones organizar eventos de relevancia cada edición, impulsando la visibilidad y desarrollo de las distintas selecciones juveniles del continente.
La posibilidad de que España vuelva a albergar este torneo después de más de treinta años se convertiría en un nuevo hito para el fútbol nacional en la categoría sub-21, con el recuerdo de aquel campeonato de 1996 como referencia histórica. Según consignó la RFEF, en ese entonces el sistema de competición era reducido y exclusivo, muy diferente al actual formato que congrega a un mayor número de selecciones y que exige una infraestructura más amplia y moderna en cuanto a estadios, logística y servicios asociados a los grandes eventos deportivos.
La decisión que haga pública la UEFA el 6 de diciembre establecerá cuál de los dos países podrá asumir la responsabilidad de organizar el máximo certamen sub-21 europeo de 2029. La RFEF ha manifestado en su nota de prensa la relevancia estratégica de este proceso como una oportunidad para seguir promoviendo el fútbol base y reforzar la imagen de España como organizadora de grandes competiciones internacionales, siguiendo la línea de participación en anteriores eventos de alcance mundial y continental.
Hasta que se conozca la resolución definitiva sobre la sede de 2029, la federación española dará seguimiento al proceso establecido por la UEFA, cumpliendo los requisitos administrativos, logísticos y deportivos que demanda la organización del torneo. De acuerdo con la información difundida por la RFEF, las próximas fases contemplan la evaluación de las propuestas presentadas por ambos países aspirantes y la posterior decisión del consejo directivo de la UEFA en la fecha indicada.





