El Gobierno nacional anunció la entrada en vigencia desde el 1 de enero de la Prestación Básica Universal Obligatoria (PBU) para los servicios de comunicaciones móviles, telefonía fija, conexión fija a Internet y televisión por suscripción, destinado a unos diez millones de personas de bajos ingresos.
La medida se da en el marco de la reglamentación del DNU 690/20 que declaró como servicios públicos esenciales a la telefonía móvil y fija, Internet y la TV por cable.
Con este plan, la prestación básica para la telefonía móvil será de $150 destinado a la comunicación y tendrá liberado el servicio de mensajería Whatsapp totalmente liberado para mensajes de texto. A ello se les deben sumar los paquetes de datos con dos opciones: una por $200 por mes para un giga y la otra por $18 por día, lo que equivale al precio vigente en julio de 2019. Como referencia hay que considerar que con el sistema prepago, una persona gasta $20 pesos por día para datos, lo que en 21 días hábiles equivalen a $420, además hay que tener en cuenta que los planes básicos de las empresas comienzan en los $680. Para el caso de telefonía fija, por su parte, el precio final será de $380.
Desde que el Gobierno congeló las tarifas de las TIC mantuvo conversaciones con las empresas de telecomunicaciones, quienes reclamaban por el impacto negativo de la medida. Durante una rueda de prensa en la Casa Rosada, el presidente del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), Claudio Ambrosini explicó que con la Prestación Básica Universal “las empresas se aseguran planes de pospago en lugar del prepago, donde hay incertidumbre sobre lo que finalmente una persona termina consumiendo”. Por su parte, la secretaria de Innovación Pública, Micaela Sánchez Malcolm, destacó que “con los planes prepagos los usuarios gastan más dinero, en cambio con estos planes a precios muy competitivos tendrán un gran beneficio”.
Sánchez Malcom dijo que la tarifa social apunta a 10 millones de usuarios, número similar a los argentinos que recibieron el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). Con una penetración de celulares del 80%, en el Gobierno buscan que “todos los argentinos estén conectados”.
Ambrosini dijo que no hay motivos para desincentivar la inversión de las empresas “porque apuntamos a que ningún argentino se quede sin servicio y que las compañías siguen invirtiendo en un mercado cada vez más grande”. En ese sentido, enfatizó que “el foco del Gobierno está puesto en el 5-G, y eso lo vamos a lograr trabajando juntos las empresas y el Estado”.
En ese sentido, el vicepresidente del ENACOM, Gustavo López. remarcó que la prestación básica universal fija un precio máximo, pero no descartó que la competencia entre las compañías genere genere planes más económicos. “A diferencia de otros servicios como la electricidad, en las telecomunicaciones no hay precios de referencia para un mega, entonces tenemos que trabajar con estimaciones y considerando las posibilidades del servicio a lo largo de todo el país”, analizó López.
Con los nuevos planes, la conexión fija a Internet contará con tres prestaciones alternativas, de acuerdo con los clientes totales que tiene cada empresa:
Prestadores con más de 50.000 clientes totales. AMBA: 10 Mbps a $700. Resto




