El 29 de abril de 1926 falleció Ignacio Lucas Albarracín, jurista y activista que durante más de cuatro décadas se dedicó a la defensa de los derechos de los animales en Argentina. Albarracín fue el principal impulsor de la Ley 2.786, conocida como “Ley Sarmiento”, sancionada en 1891, la primera legislación en Latinoamérica que prohibió los malos tratos hacia los animales. Un día antes de su muerte, concedió una entrevista al diario Crítica en la que recordó su trayectoria y la organización de la primera Fiesta del Animal, originalmente prevista para el 29 de abril de 1908, pero postergada por mal tiempo. Finalmente, la celebración se realizó el 2 de mayo con la presencia del presidente Figueroa Alcorta.
Nacido en Córdoba en 1850 y criado en San Juan, Albarracín encontró en la defensa animal una causa política que lo acompañó durante toda su vida. Junto a su tío, Domingo Faustino Sarmiento, fundó en 1879 la Sociedad Argentina Protectora de Animales (SAPA), donde fue secretario y luego presidente desde 1885 hasta su fallecimiento. Apodado “el Loco” por su energía y dedicación, enfrentó prácticas crueles como el uso del látigo en los caballos, llegando a detener físicamente a cocheros para proteger a los animales. Su lucha incluyó también la batalla por el reconocimiento legal de los animales como víctimas, aunque en 1891 debió ceder en la terminología para lograr la aprobación de la ley que prohibía el maltrato.
Albarracín no se conformó con la sanción de la ley y buscó instalar el respeto hacia los animales como un principio social. En 1904 fundó el periódico Zoófilo Argentino para difundir la causa y promovió la inclusión del respeto animal en la educación. La Fiesta del Animal fue una iniciativa para sensibilizar a la sociedad, aunque su realización generó tensiones con Clemente Onelli, director del Jardín Zoológico de Buenos Aires. Mientras Onelli defendía el encierro de animales con fines científicos y pedagógicos, Albarracín denunciaba al zoológico como una “cárcel de inocentes” y proponía su cierre progresivo. Esta disputa marcó la relación entre ambos hasta la muerte de Albarracín.
El legado de Albarracín sigue vigente, pero muchas de sus demandas permanecen pendientes. Actualmente se debate el reconocimiento jurídico de los animales como sujetos de derecho y seres sintientes, un cambio profundo respecto a su consideración histórica como bienes. Temas como la tracción a sangre, la salud pública veterinaria, la creación de hospitales gratuitos y la fiscalización del maltrato animal aún requieren atención. La Ley 14.346, vigente desde 1954, es la única herramienta penal para sancionar la crueldad animal; aunque sus penas son bajas, ha permitido rescates y sentencias importantes. Sin embargo, recientes propuestas de reforma han generado preocupación entre organizaciones animalistas, que advierten sobre riesgos de retroceso en derechos adquiridos.
Además, en los últimos años se aprobaron medidas que flexibilizan la exportación de animales vivos y reducen la protección de ecosistemas clave, afectando la fauna autóctona y la biodiversidad. Frente a este contexto, más de 30 organizaciones defensoras de los animales sostienen que no están dadas las condiciones para modificar la ley actual sin poner en peligro los avances logrados. A 141 años del inicio de su lucha, el debate sobre el lugar que ocupan los animales en la sociedad argentina continúa abierto, reflejando la vigencia y el desafío de la causa impulsada por Ignacio Lucas Albarracín.




