El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, expresó su preocupación y rechazo ante los recortes presupuestarios que afectan al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y a las instituciones educativas vinculadas al sector agropecuario y técnico. En declaraciones durante la apertura de TodoLáctea 2026, la mayor muestra lechera del Cono Sur que se realiza en San Francisco, Llaryora afirmó que “se están llevando puesto al INTA” y cuestionó el silencio que, según él, existe frente a esta situación.
“No se puede mantener silencio con el desmantelamiento del INTA. Yo no entiendo por qué hay tanto silencio. No entiendo por qué si todos sabemos que el INTA ha sido central para el crecimiento y el desarrollo científico tecnológico”, señaló el mandatario cordobés. Además, advirtió que los recortes impactan directamente en las escuelas técnicas y agropecuarias, donde “los chicos no van a tener con qué practicar, no tienen más insumos, no tienen más elementos”. Para Llaryora, estas medidas “sacrifican presente y talento” y representan un error porque “no es gasto, esto es inversión”.
El gobernador se preguntó con ironía: “¿De dónde van a salir los veterinarios? ¿De dónde van a salir los ingenieros agrónomos? ¿Los vamos a traer por Facebook, por Mercado Libre, por Amazon?”. Con estas preguntas, resaltó la importancia de mantener y fortalecer la formación profesional en el sector agroindustrial, que considera fundamental para el desarrollo del país.
Durante su discurso en TodoLáctea 2026, Llaryora también hizo un llamado a poner “a la producción y al empleo en primer lugar”, ya que sin ello “es muy difícil sostener cualquier modelo económico”. En ese sentido, enfatizó que “es hora de que le toque al campo argentino, para que esa plata quede en manos de nuestros productores, porque hace años que nos vienen esquilmando”.
El gobernador detalló que en Córdoba “el 98 por ciento de los recursos que recaudamos vinculados al sector vuelven en caminos rurales, tendido eléctrico, patrulla rural e infraestructura productiva”. Por último, advirtió que “el silencio es cómplice, por eso hay que levantar la voz” y reclamó una política productiva que permita que el campo “se desarrolle, se industrialice y genere más empleo”, en contraposición a la carga impositiva que, según dijo, el sector no puede seguir sosteniendo.




