Desaparición de archivos de la CIA sobre MKUltra genera controversia y reclamos en el Congreso de EE.UU.

En El Mundo
mayo 15, 2026
La desaparición de 40 cajas con documentos de la CIA relacionados al programa MKUltra, en proceso de desclasificación, reavivó el debate político en Estados Unidos. Legisladores exigen respuestas y ad

La reciente denuncia sobre la desaparición de 40 cajas con archivos de la CIA vinculados al programa secreto MKUltra volvió a poner en el centro del debate público uno de los capítulos más oscuros de la inteligencia estadounidense. Estos documentos estaban siendo procesados para su desclasificación y contenían información sobre experimentos ilegales, tortura psicológica y pruebas con drogas destinadas al control mental durante la Guerra Fría.

El programa MKUltra fue una operación encubierta desarrollada entre 1953 y 1964, con algunos proyectos extendidos hasta 1973, cuyo objetivo era investigar técnicas de control mental, interrogatorio y manipulación del comportamiento humano. Para ello, la CIA llevó a cabo 144 subproyectos que incluyeron experimentos con ciudadanos estadounidenses y extranjeros, muchos de ellos sin consentimiento ni conocimiento de que eran sujetos de prueba.

En 2025, la desclasificación de más de 1.200 páginas aportó detalles sobre los métodos utilizados, como la inducción prolongada del sueño, tratamientos con electroshock y una técnica denominada “manipulación psíquica”, que consistía en someter a personas fuertemente drogadas a mensajes repetitivos durante semanas o meses. Entre los sujetos experimentales se encontraban delincuentes, pacientes psiquiátricos, personas con adicciones, soldados y ciudadanos comunes.

Un documento interno de 1955 reveló que la CIA desarrollaba sustancias para “promover el pensamiento ilógico”, borrar recuerdos, alterar la personalidad y ayudar a soportar “privaciones, torturas y coacción durante los interrogatorios”. También se buscaban métodos para manipular el comportamiento humano de forma sistemática. Además, se fabricaron “píldoras sedantes” para administraciones clandestinas y se realizaron experimentos con grandes dosis de LSD, a menudo sin informar a los participantes sobre la naturaleza real de las pruebas.

Uno de los casos más notorios fue el del gánster James “Whitey” Bulger, quien en 1957 fue sometido a experimentos con drogas mientras estaba preso en la penitenciaría de Atlanta, lo que le provocó estados de pánico y paranoia. Los archivos también indican que Allen Dulles, entonces director de la CIA, ordenó el desarrollo de drogas de control mental para usarlas contra la Unión Soviética, reconociendo que Occidente estaba en desventaja en la guerra psicológica.

A pesar de que la CIA destruyó la mayoría de los registros en 1973, la existencia del programa salió a la luz en 1975 tras una investigación del senador Frank Church. Desde entonces, el tema ha reaparecido periódicamente con nuevas desclasificaciones y testimonios. La polémica actual se desató cuando el oficial de la CIA James Erdman denunció ante el Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado que la agencia se incautó de “40 cajas de archivos de JFK y MKUltra” que estaban siendo procesadas para su publicación.

La denuncia provocó una fuerte reacción en el Congreso. La representante por Florida, Anna Paulina Luna, exigió en la red social X la devolución inmediata de los documentos a la oficina de la excongresista Tulsi Gabbard, advirtiendo que presentaría una moción para emitir una citación judicial si no se cumplía el plazo de 24 horas. Luna afirmó además que alguien dentro de la CIA estaba “socavando activamente una orden ejecutiva” y anticipó “medidas punitivas”. El representante por Tennessee, Tim Burchett, acusó a la CIA de mentir sobre la existencia del proyecto MKUltra y cuestionó la credibilidad de la agencia.

Desde la CIA, un portavoz señaló que el programa MKUltra estuvo activo desde 1953 hasta 1963, cuando fue detenido por falta de resultados y preocupaciones éticas debido a la falta de consentimiento de los participantes. La agencia aseguró estar comprometida con la transparencia y la desclasificación de información en su sitio oficial.

Los documentos más recientes incluyen informes firmados por Sidney Gottlieb, jefe del programa, quien reconoció que las actividades tenían una “naturaleza sumamente poco ortodoxa”. En un archivo fechado en 1963 se detallan experimentos que involucraron radiación, electrochoques, psicología, psiquiatría, sociología, antropología y dispositivos paramilitares. Sin embargo, un informe interno admitía que no se podía demostrar que las sustancias del proyecto produjeran efectos incapacitantes o aumentaran la eficacia de los interrogatorios. Para 1960, la CIA no había logrado desarrollar un suero de la verdad, una píldora de reclutamiento ni un método confiable para inducir inconsciencia.

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