El domingo, el Papa León XIV elogió la tradición centenaria de devoción religiosa en España, calificándola como una “escuela de fe” para el presente, durante una misa celebrada ante un millón de personas y una procesión que resaltó una de las expresiones más emblemáticas de la piedad popular española: las alfombras de flores.
La multitud presente en la plaza central de Madrid recibió al Papa con vítores y gritos de “¡Esta es la juventud del Papa!” cuando León XIV llegó en su Papamóvil, recorriendo la plaza y las calles cercanas ante una multitud ansiosa por presenciar la primera visita papal en 15 años. La misa coincidió con la festividad católica del Corpus Christi, que tradicionalmente incluye procesiones donde un sacerdote porta el pan ácimo consagrado durante la misa. En España, estas procesiones suelen estar acompañadas por elaboradas alfombras florales dispuestas a lo largo del recorrido.
Los organizadores españoles informaron que las 16 alfombras de flores que decoraron el recorrido de medio kilómetro desde la plaza de Cibeles fueron elaboradas por una asociación de floristas gallegos. Para su confección se utilizaron más de 30.000 flores, principalmente en los colores amarillo y blanco, representativos de la bandera vaticana. Estas alfombras incluían símbolos como las llaves de la Santa Sede, integradas en diseños que reflejan la iconografía cristiana.
En su homilía, el Papa destacó que estas alfombras no son “una supervivencia folclórica” ni “un simple adorno estético”, sino una manifestación de “la fe en la presencia del Señor Resucitado, que está vivo y sigue pasando en medio de nosotros”. Subrayó que la continuidad de estas prácticas devocionales señala el papel que España puede y debe desempeñar en el mundo, instando a los fieles a que “la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy”.
Tras la comunión en la multitudinaria misa en Cibeles, la hostia consagrada fue colocada en una custodia elaborada en 1943 por los talleres de Arte Granda, hecha en plata dorada, esmaltes, amatista y diamantes, vinculada a la historia de Madrid, y situada en el centro del altar. El Papa pronunció una oración y encendió incienso en el Santísimo Sacramento para dar inicio a la procesión, que fue acompañada por un coro y una orquesta compuestos por cerca de 400 músicos. Durante el recorrido de aproximadamente 700 metros, se lanzaron pétalos de flores y las campanas de las iglesias cercanas repicaron al paso del primer Papa que visita Madrid desde la Jornada Mundial de la Juventud celebrada hace quince años por Benedicto XVI. Al finalizar la procesión y regresar al altar, el Pontífice volvió a incensar el Santísimo Sacramento, rezó y bendijo a la multitud.
La visita del Papa comenzó el sábado con una vigilia en la que se estima que unos 600.000 jóvenes españoles se arrodillaron en oración silenciosa junto a León XIV, demostrando un interés significativo entre la juventud a pesar de la fuerte secularización de la sociedad española. Durante ese encuentro, el Papa animó a los jóvenes a no temer “pensar en una vocación a la vida sacerdotal, a la vida religiosa, o a otros servicios en la Iglesia”.
Entre los asistentes, la pareja joven Irati Valda y Javier Hormazal mostraron un cartel anunciando su boda para el 13 de junio y recibieron la bendición papal durante la vigilia. Valda expresó: “Ver a tantos jóvenes arrodillados es increíble. Medio millón de personas en silencio, eso solo puede pasar una vez”.
La tradición de las alfombras de flores, que se destruyen al ser pisadas durante la procesión, tiene más de dos siglos de antigüedad y es común también en América Latina, donde se elaboran diseños complejos con arena. Estas composiciones se consideran una ofrenda a la Eucaristía. Polonia ha logrado que la UNESCO reconozca su tradición de alfombras florales del Corpus Domini, y la región española de Galicia está intentando que su tradición sea incluida junto con la de otros países como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
En España, las procesiones religiosas, peregrinaciones y festividades continúan siendo muy populares en la mayoría de las regiones. Las procesiones de Semana Santa, con cofradías y penitentes que desfilan con estatuas de Cristo y la Virgen María, atraen tanto a fieles como a turistas. Además, las celebraciones en honor a los santos patronos locales y las peregrinaciones a santuarios combinan la piedad con festividades comunitarias y música. Un ejemplo destacado es la romería de El Rocío en Andalucía, que reúne a un millón de personas que realizan un largo viaje a caballo y en carretas decoradas para venerar una imagen de la Virgen María durante el fin de semana de Pentecostés.
El Papa León XIV llegó a España el sábado e hizo un llamado a la unidad y a superar la polarización social. Para el domingo por la tarde, tenía previsto reunirse en privado con miembros de su orden religiosa agustiniana y dirigirse a líderes culturales.




