Perú continúa sin un presidente electo tras una segunda vuelta presidencial muy reñida entre Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, y el izquierdista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú. El conteo oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) muestra que, al 93,945% de actas contabilizadas, la diferencia entre ambos es de solo 4.385 votos sobre más de 17 millones de votos válidos, la más ajustada en la historia reciente del país.
El portal de la ONPE indica que se han contabilizado 87.149 actas de un total de 92.766, mientras que 1.517 actas están en proceso de envío a los Jurados Electorales Especiales (JEE) y 4.100 actas permanecen pendientes. Estas 5.617 actas restantes podrían modificar el resultado en cualquier dirección, manteniendo la incertidumbre sobre quién será el próximo presidente.
Roberto Helbert Sánchez Palomino acumula 8.792.979 votos, equivalentes al 50,012% de los votos válidos, mientras que Keiko Sofía Fujimori Higuchi tiene 8.788.594 votos, que representan el 49,988%. La diferencia porcentual es de apenas 0,024 puntos, una cifra que podría cambiar con el escrutinio de las actas pendientes.
Durante las primeras horas del conteo, Fujimori lideraba con porcentajes superiores al 50%, pero esta ventaja se fue reduciendo a medida que se contabilizaban las actas del interior del país, donde Sánchez obtuvo mayor respaldo. Regiones como Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Arequipa, Áncash y Amazonas mostraron diferencias significativas a favor de Sánchez, recortando la ventaja inicial de Fujimori y permitiendo que Sánchez tomara la delantera en algún momento de la madrugada del lunes.
La diferencia actual de 4.385 votos equivale a menos de 15 mesas electorales, considerando que el promedio de electores por mesa es de aproximadamente 300 personas. Esto explica por qué ninguno de los candidatos puede declararse ganador y por qué ambos llaman a la calma y a la defensa del voto mientras se completan los procesos de revisión y apelación.
La ONPE continúa publicando el avance del conteo, pero la proclamación oficial corresponde al Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que solo podrá declarar al ganador una vez que se hayan resuelto todas las observaciones y apelaciones en los 60 Jurados Electorales Especiales distribuidos en el país. Este proceso puede extenderse hasta mediados de julio de 2026, según confirmó la vocera del JNE, Grecia Rentería, debido al aumento en las actas observadas en comparación con elecciones anteriores.
La Ley Orgánica de Elecciones no contempla el concepto de “empate técnico” en la segunda vuelta presidencial. La elección se define por mayoría simple: quien obtenga más votos válidos, aunque sea por un solo voto, será declarado ganador. Por ello, cada acta observada y cada voto cuentan en este proceso que mantiene el resultado abierto.
Independientemente del resultado final, el próximo presidente asumirá el cargo el 28 de julio de 2026, convirtiéndose en el noveno mandatario en diez años, en un contexto marcado por inestabilidad política, destituciones, intentos de golpes de Estado y una profunda polarización social. La ceremonia de transferencia de mando se realizará en el Congreso de la República, donde el nuevo presidente jurará ante el pleno bicameral y recibirá la banda presidencial, acto que formaliza su investidura.
Por ahora, Perú espera, voto a voto y acta a acta, a que se complete el proceso electoral que definirá su futuro inmediato.




